Abreu listo para sacar más pelotas en Japón

El cubano Michel Abreu (Luchadores de Nippon Ham) durante una práctica en el QVC Marine Field. 24/06/2013. (Foto: CRO)

Mientras Cuba sigue aligerando restricciones para que sus peloteros jueguen en Japón, uno de los que abrió el camino para sus compatriotas dentro y fuera del país regresó al archipiélago nipón para continuar una carrera que tuvo su punto más alto en el 2013.

Tras cumplir varios meses de rehabilitación en Tampa, Michel Abreu se preparaba para reintegrarse al club Nippon Ham Fighters con el cual bateó para .284, impulsó 95 carreras y pegó 31 cuadrangulares, una marca histórica para una contienda en el béisbol profesional japonés.

“No pudimos iniciar la temporada debido a una hernia discal”, expresó Abreu, quien ofreció una entrevista al programa Buenos Días Latino del canal Mira TV-Orlando que se transmitirá el lunes en la sección Claro en Deportes. “Los médicos decidieron que un tratamiento me permitiría jugar sin pasar por una operación, y ya estamos listos para comenzar a jugar”.

El matancero, toda una sensación en la contienda previa, regresa a un circuito profesional que ha cambiado por la presencia de sus compatriotas, pues a Juan Miranda (Nippon Ham), Leslie Anderson (Yomiuri), Yuniesky Betancourt (ORIX Buffaloes) y Bárbaro Cañizares (Fukuoka SoftBank Hawks), se suman Yuliesky Gourriel (BayStars) y Frederich Cepeda (Yomiuri), quienes juegan con el permiso de la Federación Cubana de Béisbol.

Como si fuera poco, desde la Habana se anunció la contratación de Alfredo Despaigne con los Marines de Chibba Lotte y del lanzador Héctor Mendoza también con los Gigantes de Yomiuri, el club con más cubanos.

Según reportes, en breve se estarían anunciando otras contrataciones y un contingente de evaluadores de talento se instalaría en la isla para observar de cerca a los peloteros en la venidera Serie Nacional.

“Me parece excelente que los cubanos puedan jugar en Japón, me parece un paso de avance para que puedan desarrollarse”, expresó Abreu, quien tiene 39 años de edad. “En lo personal es muy bueno poder contar con personas que comparten interés en cosas comunes como la música, la comida, porque Japón es una cultura muy distinta a la nuestra”.

A pesar de todo, Abreu se convirtió a fuerza de jonrones en una celebridad y los aficionados le bautizaron con el sobrenombre de “Abuchán”, que viene a ser algo así como “nuestro Michel”.

Poco acostumbrado a la fama, a Abreu le sorprendió al principio ver su rostro en carteles gigantes, portadas de revistas y en todo lo relacionado con la Liga Central Japonesa, algo que nunca le sucedió en sus ocho Series nacionales con el Matanzas, para el que conectó .315 con 115 cuadrangulares.

Su mejor temporada fue la del 2002, cuando conquistó la Triple Corona de bateo al terminar con promedio de .356, 23 vuelacercas y 78 impulsadas, que le ganaron el premio de Jugador Más Valioso.

“Los aficionados japoneses son muy apasionados y no dejan de alentarte hasta que cae el último out, y no se van del parque”, apuntó Abreu, quien firmó un pacto por $1 millón con el Nippon Ham Fighters. “Cuando ellos te aceptan, pues entonces te dan mucho cariño”.

Y cariño es algo que le viene muy bien a Abreu, quien tras escapar de la isla en febrero del 2004 y llegar a México pasó a Costa Rica, luego en el 2005 no pudo asegurar un contrato con los Medias Rojas por problemas de residencia y discrepancias con su edad, y como si fuera poco no pudo continuar con los Mets debido a una visa de trabajo que expiró.

Desde las Ligas Menores, hasta los Olmecas de Tabascos y los Sultanes de Monterrey, Abreu nunca dejó de soñar con la posibilidad de insertarse en las Grandes Ligas, pero cuando los evaluadores de talento nipones le plantearon la posibilidad de jugar en Asia no lo pensó dos veces.

“No es que haya abandonado mi deseo de jugar en las Mayores, pero en Japón he encontrado el reconocimiento que buscaba”, recalcó Abreu. “Creo que contribuí con mi esfuerzo a abrir camino a otros compatriotas y que todavía me queda bastante para dar en el béisbol”.

Publicado en elnuevoherald.com por Jorge Ebro.

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