Abreu no cree en Maldición del Segundo Año

Jose Abreu #79 of the Chicago White Sox hits a three-run home run in the 1st inning against the Los Angeles. (Jonathan Daniel/Getty Images)

Nunca antes escuchó hablar de ella, pero José Dariel Abreu no cree en lo absoluto en la llamada “Maldición del Segundo Año de Novato” y en el dudoso caso de que suceda, espera tener el remedio perfecto.

Aunque sí existe una lista de estrellas jóvenes que desaparecieron tras una temporada de ensueño, el slugger de Cienfuegos considera que su fe en Dios y el respaldo de su familia forman una coraza perfecta contra los obstáculos.

“No, ciertamente, no creo en eso ni le doy validez alguna”, expresó Abreu. “Sí ocurren momentos malos, momentos en que uno puede tener alguna duda, pero si tienes fe y tu familia te respalda, nada malo puede suceder y eventualmente uno vuelve a ser el mismo de siempre”.

Y si Abreu no deja de ser quien es, dentro y fuera del terreno, que se preparen los lanzadores de la Liga Americana, porque el cubano está convencido de que el éxito del 2014 es apenas el preludio de muchos más.

Cuando escapó de Cuba en agosto del 2013 para intentar el sueño de las Grandes Ligas, Abreu sabía que el fracaso no era una opción, y esa convicción resultó fundamental para que recibiera el premio de Novato del Año en la Liga Americana.

“Fíjate que ese trofeo me hizo muy feliz, pero no por mí sino por mi familia”, explicó el inicialista. “Cuando veo la cara de alegría de los que me rodean, eso es lo más importante, el motor que me anima a seguir luchando”.

Abreu había ganado el galardón de mejor debutante según la prestigiosa revista The Sporting News –que es concedido mediante el voto de los peloteros– y posteriormente el Bate de Plata al jugador con números ofensivos sobresalientes en cada posición.

“El proceso de cambiar del béisbol cubano a Grandes Ligas ha sido difícil, pero al final se trata de un sueño hecho realidad”, expresó Abreu. “Gracias a Dios estoy en la organización adecuada, con la gente adecuada y eso ayudó mucho. Lo que más me ha sorprendido es la manera de ser tan profesional de los jugadores”.

Abreu se convirtió en el cuarto cubano que conquista el galardón luego de Tony Oliva (1964), José Canseco (1986) y José Fernández (2013), quien fue aclamado como el mejor novato con los Marlins de Miami.

Luego de que los Medias Blancas le ofrecieran un contrato por seis temporadas y $68 millones, algunos creyeron que se trataba de una movida desesperada por parte de la franquicia de la Ciudad de los Vientos.

Otros evaluadores de talento que lo observaron en la primavera reconocieron su poder innato e indiscutible, pero mostraron dudas sobre su capacidad para lidiar con los lanzamientos rompientes que tanto daño suelen causar a los sluggers inexpertos.

Sin embargo, los números de Abreu indicaron de manera clara que podía adaptarse y triunfar en la mejor pelota del planeta para terminar con 36 jonrones, 107 impulsadas, un slugging de .581, el mejor en las Mayores, y un OPS –una combinación del slugging más el porcentaje de embasados– de .964, segundo detrás del venezolano Víctor Martínez (.974).

Pero estos Medias Blancas, por mucho que se reforzaron en el invierno, necesitan un nuevo liderazgo tras el retiro de Paul Konerko, quien fuera una especie de mentor para Abreu, y mirarán hacia el cubano en busca de esa guía.

“Los líderes no se imponen ni se forman de la nada, eso es un proceso natural que viene con el ejemplo”, apuntó Abreu. “Mi compromiso es de jugar duro, fuerte, con pasión e inteligencia y con eso ayudar a los Medias Blancas a ganar la mayor cantidad de juegos posibles”.

Publicado en elnuevoherald.com.

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