Céspedes impresiona rápidamente en GL

OAKLAND, California — Con un monstruoso vuelacercas de 462 yardas, Yoenis Céspedes demostró una potencia que recuerda a los hermanos Bash de Oakland años atrás.

Ese batazo fue por demás elocuente para los que dudaban que el desertor cubano pudiera imponerse en las Grandes Ligas para los Atléticos como lo hizo en su patria caribeña.

Céspedes escucha los elogios con una amplia sonrisa y promete ser más paciente en el plato para reducir una suma de ponches –nueve en sus primeros cinco juegos– que considera demasiado elevada.

Está resuelto a no exaltarse ni deprimirse demasiado, con plena conciencia de que su temporada como novato con los Atléticos tendrá altibajos.

Céspedes se esfuerza por aprender dos palabras nuevas en inglés cada día bajo la tutela de su compatriota Ariel Prieto, un ex serpentinero de los Atléticos retirado de su trabajo como entrenador de las menores para servir de intérprete y guía de Céspedes durante un año.

El pelotero cubano también estudia a los lanzadores contrarios y trata de no presionarse demasiado después que Oakland superó a los Marlins y otros al ofrecerle 36 millones de dólares en cuatro años y una oportunidad de iniciar su carrera en las Grandes Ligas, incluso si a sus 26 años dista de ser un jugador muy experimentado.

Su práctica de bateo se ha convertido en un espectáculo.

Céspedes reconoció que necesita ser más paciente, pues se está ponchando mucho, aunque trabaja para resolverlo. Dijo que con la práctica deberá superar algo de nerviosismo que experimenta en el plato.

El jugador se siente halagado por el enorme interés que despiertan sus batazos antes del juego, sesiones que ya algunos comparan con las de ex toleteros del área de la Bahía de San Francisco como Barry Bonds de los Gigantes y ex astros de Oakland como el cubano José Canseco y Mark McGwire.

Sus propios compañeros de equipo –ni qué decir del entrenador– suelen detenerse a mirarlo.

“En el equipo, cuando él practica con el bate nadie mira para otro lado”, dijo Bob Melvin. “Lo hemos visto en la práctica de bateo por muchos días y todavía es un lindo espectáculo”.

Se necesitaron cuatro juegos para que Céspedes demostrara a los Atléticos que habían conseguido un muy necesario y confiable bateador de potencia para la mitad del orden al bate. Pegó un jonrón contra Seattle en el segundo juego en Tokio y dos más contra los Marineros cuando los dos equipos reanudaron su campaña en Oakland el fin de semana pasado.

Melvin ya ha observado cómo los lanzadores cambian su enfoque cuando Céspedes sube al plato. Estaba bateando para .250 con tres cuadrangulares y siete carreras remolcadas antes del partido del martes por la noche contra Kansas City.

“Después de un par de turnos y con el éxito que tuvo, empezaron a lanzarle de otra manera”, dijo Melvin. “Ha hecho algunos ajustes. Es una batalla constante para cualquiera en lo que respecta a longevidad y permanencia en las Grandes Ligas, y eso depende de los ajustes que uno hace”.


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