Chapman afronta prueba de fuego

Tras encandilar con su recta de fuego en su irrupción a las Grandes Ligas al final de la pasada temporada, Aroldis Chapman se embarca a lo que será su primera campaña completa.

En el radar estará el brazo del prodigioso zurdo cubano, que tendrá un papel más destacado en el bullpen de los Rojos de Cincinnati mientras prepara su eventual transición a la rotación.

Chapman, de 23 años, está mentalizado en su actual rol, se muestra más adaptado y hasta se suelta a hablar más con sus compañeros latinos en un club donde es un consentido.

Afirma que está trabajando en mejorar su repertorio y compañeros como el receptor Ramón Hernández ven acertada la manera como lo está llevando el equipo.

Los halagos hacia el zurdo cubano abundan dentro del camerino de los Rojos y su futuro se pinta más que promisorio. Pero el oriundo de Holguín debe demostrar mucho más que su fulminante bola rápida, que le ganó el apodo del “Misil cubano”.

“Mi expectativa es hacer el mismo trabajo que hice el año pasado (o) mucho mejor”, dijo Chapman en una entrevista al comienzo de los campos de entrenamientos primaveral.

“Voy a tener mucho más responsabilidad”, admite mientras se alista para una práctica y luego de conversar con el venezolano Hernández y escuchar las bromas del veterano utility Miguel Cairo.

Los Rojos planean usar al talentoso zurdo en un papel más sobresaliente como relevista y buscan con su estelar brazo llenar el vacío dejado por el zurdo Arthur Rhodes, quien partió como agente libre.

Cincinnati sorprendió antes del inicio de la temporada de 2010 al darle un contrato de 30 millones a Chapman, quien había desertado de la selección de su país en un torneo internacional. Lo firmaron como abridor y así lo probaron en las ligas menores, aunque el pitcher isleño enfrentó problemas.

Cuando vieron que podían ganar la división, los Rojos lo convirtieron en relevista en la segunda mitad de la temporada. Terminó con foja de 2-2 y efectividad de 2.03 en 15 relevos. Ponchó a 19 y concedió apenas nueve imparables. Pero el número que más impresionó fue el de 75 lanzamientos de más de 100 mph (160 kph), incluido uno récord de 105 mph y tres de 104.

Su bola rápida ya es leyenda, pero el resto aún necesita pulimiento, lo cual ha quedado demostrado en la pretemporada.

En 11 innings lanzados hasta el 28 de marzo, Chapman registró 1-1 y ponchó a 14, pero su efectividad fue de 5.73.

Durante el receso invernal, Chapman se fue a vacacionar a Miami y aprovechó para hacerse un tatuaje en su muñeca izquierda e inscribirse en número la velocidad con la que rompió marcas en las mayores (105.1 mph). Pero el zurdo también se dedicó a mejorar su cambio y control, así como otras “cuestiones técnicas”.

El cubano no se incomoda por la misión que le tienen los Rojos y la forma como lo van encarrilando.

“Hasta ahora pienso que va muy bien (el proceso)”, aseguró. “Y en cuando a abrir partidos, yo firmé un contrato como abridor pero me pusieron de relevo. (Tengo que) esperar para ver qué pasa en algunos años”.

En cuanto a su adaptación, señaló “que va muy bien. Todo pasó muy rápido y creo que no tuve ningún tipo de problemas”.

“Aquí he aprendido mucho. El béisbol acá es muy diferente al de nosotros. He aprendido mucho con la disciplina y me he concentrado en el béisbol profesional”, agregó.

También se le ve más relajado y comunicativo con sus colegas latinos en el camerino en relación con el tímido lanzador del año pasado.

Los Rojos tratan por todos los medios que su preciada joya se sienta bien y respaldado en todo sentido.

El manager Dusty Baker en un viaje que hizo en el receso a Cuba logró conseguirle a Chapman fotos y CDs de música salsa y reggaetón.

“Le agradecí mucho ese gesto”, dijo. “Me llegaban recuerdos a la mente”.

Su velocidad es objeto de elogios interminables y hasta de broma.

El venezolano Cairo comentó a la AP que le agrada el hecho de estar jugando para el mismo equipo que el cubano, porque así no tiene que enfrentarlo en el plato.

“íIncreíble!”, describe Cairo la bola rápida de Chapman. “Dios lo bendiga y le proteja ese brazo, le dé salud y que se mantenga bien humilde”.

“Es bueno tenerlo como compañero, jugando defensa para él”, agregó.

“Hasta el momento él está muy bien”, comenta, por su parte, Hernández, quien como receptor le sugirió algunos consejos al cubano.

“Que se concentre en lanzar strikes, no nada más la velocidad. Que controle sus lanzamientos en las esquinas, mantenga la bola bajita”, dice el venezolano. “Que sepa para donde va la pelota, no nada más tratar de poner fuerza”.

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