Conrado Marrero cumple 100 años

Las arrugas lo hacen más viejo que las del espíritu, pero a la leyenda del béisbol cubano Conrado Marrero, quien cumplirá una centuria el próximo lunes, le es indiferente el calendario de vida, sino la vida de sus años.

Cuando festeje su siglo de existencia, Marrero se convertirá en el único exjugador vivo con esa edad de las Grandes Ligas estadounidenses tras la muerte el pasado 8 de febrero de Tony Malinovsky, quien iba a celebrar sus 102 años en octubre próximo.

Burlándose del almanaque, el décimosexto exligamayorista que llega a 100 años lanzó durante 20 temporadas en circuitos amateurs y profesionales.

El Premier o El Guajiro del Laberinto, como indistintamente se le conocía, debutó en el béisbol organizado con 27 años y en su deambular por Cuba, México, Nicaragua y Estados Unidos alcanzó 367 victorias -97 sin permitir carreras-, con solo 178 derrotas.

Si impresionantes fueron sus 139 triunfos y 46 derrotas como aficionado, mayor relevancia tienen los 228 éxitos y 132 fracasos en torneos profesionales.

En un deporte en el cual la velocidad es factor importante, el pequeño tirador derecho (de cinco pies y siete pulgadas de estatura) alcanzó la gloria sin ese atributo.

– ¿Qué lanzamientos empleaba usted para imponerse, sobre todo en las Grandes Ligas, en las cuales ganó 39 juegos y perdió 40 con los sotaneros Senadores de Washington? -le pregunté hace unos días.

-Yo utilizaba preferentemente la slider, rectas y algunas curvitas por encima del brazo -responde apartando el tabaco apagado que, como hábito, mantiene en la boca, recordando su inveterada costumbre de fumar.

En una ocasión un periodista lo interrogó en Washington sobre qué tiraba para el home plate y el carismático pitcher le respondió que de todo, con excepción del puro.

Sin embargo, él reconoce y los especialistas avalan ese criterio, que su extraordinario control era la base de sus triunfos.

Al dedicarle seis páginas a un trabajo sobre el cubano en 1951, la revista estadounidense Life comentó que “su única razón para estar vistiendo uniforme en las (Ligas) Mayores es una combinación de cerebro, coraje y control”.

Llegar a 100 años está por encima de los más altos promedios de edad en el mundo, pero lograrlo con lucidez mental, es algo más relevante.

– ¿Qué cómo me siento? Yo estoy bien, pero no veo. Cada vez que el médico me toma el pulso siempre me dice estás entero, mejor que yo.

Recuerda que, al cumplir 80 años, un amigo le recomendó que dejara de fumar si quería llegar a los 120 y él le respondió: “Coño, qué criminal eres: me vas a poner a vivir 120 años; ni 100 voy a vivir”!

Aunque la fecha oficial de nacimiento es el 25 de abril de 1911, Marrero ofrece un dato contradictorio, pues, afirma, su madre le dijo que había llegado al mundo el 11 de agosto de ese año.

Rogelio, su nieto, interviene en la conversación y señala que una persona allegada a su familia recibió la encomienda de inscribir al niño en un registro civil en 1913 y, al parecer, no recordaba la fecha verdadera.

Asiduo oyente de las transmisiones radiales sobre el béisbol cubano, Marrero expresa que se conectan demasiados cuadrangulares con las bases llenas, sobre todo a los pitchers de relevo.

“Cuando explotan los abridores, los reemplazantes, como no tienen mucho en la bola, vienen por el centro y le dan jonrones” argumenta.

Otro elemento negativo, en su opinión, es el descontrol de los tiradores, en especial los de gran velocidad, a quienes recomienda practicar mucho para eliminar esa deficiencia, causante de no pocas derrotas.

También discrepa que a los abridores de partidos los limiten a 120 lanzamientos, pues en su época estaban en el montículo mientras dominaran las situaciones.

En ocho años en los campeonatos de la Unión Atlética Amateur de Cuba, Marrero comenzó 191 partidos y completó 154, con promedio de efectividad de solo 1.65 carreras por cada nueve innings.

Mientras que en ocho temporadas con el Cienfuegos Sport Club, logró 128 victorias con solo 41 derrotas, lanzó tres juegos sin hits ni carreras y propinó 40 lechadas, casi un tercio de sus éxitos.

Su cuarto no hit no run lo consiguió contra el Tampa, en la Liga Internacional de la Florida, y el quinto se le escapó en las Grandes Ligas por cuadrangular solitario de Barney McCosky, jardinero de los Atléticos de Filadelfia.

– ¿Los manager o entrenadores desde el banco le indicaban los lanzamientos en situaciones comprometidas como se hace ahora?, le pregunté.

-No. A mí nunca me dijeron tira esto, tira esto otro; me ponía de acuerdo con el catcher para que supiera qué iba a recibir, respondió.

Marrero fue novato en las filas amateurs, con 27 años; en los campeonatos profesionales cubanos a los 35 y rookie en las Grandes Ligas a los 39 años, edad a la que no llegaba la mayoría de los jugadores.

Su arribo a la Gran Carpa provocó primero escepticismo, después burlas de la prensa y finalmente el reconocimiento de especialistas, periodistas y grandes jugadores.

Si escogiéramos una opinión que resumiera esa percepción, ninguna mejor que la de Ted Williams, uno de los más grandes bateadores en la historia de las Grandes Ligas.

“Marrero es la excepción de la regla. No es frecuente para un pitcher saltar de una liga de clasificación inferior (C) como la Liga Internacional de la Florida a las Mayores y triunfar de sopetón”, expresó.

Y no es frecuente tampoco, añadió el recio toletero, esperar mucho de un lanzador que tenga solo 5,7 pies de estatura y pesa nada más que 158 (165) libras.

El popular pitcher fue un triunfador desde que en 1938 se incorporó al Cienfuegos Sport Club y al año siguiente integró por primera vez el equipo Cuba en la segunda Serie Mundial amateur, con el cual repitió en tres ocasiones, ayudándolo a conquistar cuatro títulos.

Al concluir en 1958 su carrera de dos décadas, el pequeño campesino que se vanagloria de haber aprendido solo a tirar pelotas, se dedicó a impartir sus conocimientos a equipos amateurs cubanos y Braudilio Vinent, uno de los máximos ganadores en series nacionales cubanas, le agradece a El Premier haberse convertido en un extraordinario pitcher.

El Consejo de Estado concedió a Marrero el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, máximo galardón que se otorga a quienes han tenido una larga y fructífera vida laboral.

Considerado una leyenda viva del deporte de las bolas y los strikes, Marrero recibirá el próximo lunes las felicitaciones de viejos compañeros, como el exjardinero de los Cubans Sugar Kings (Triple A) Asdrúbal Baró, y de autoridades deportivas cubanas.

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