Cuba proyecta asedio al trono de Japón

Yuliesky Gourriel y Yosvany Peraza. II Clasico Mundial de Beisbol 2009

El Clásico Mundial es una bendición para los amantes del béisbol. Desde su instauración en 2006, las competencias internacionales del deporte de las bolas y los strikes comenzaron a salir del ostracismo y tomaron un posicionamiento privilegiado en las preferencias de los fanáticos.

En gran medida por la incursión en el torneo de los mejores jugadores del mundo y el creciente interés de los grandes monopolios de televisión.

Ver juntos, en defensa de sus banderas, a megaestrellas del calibre del japonés Ichiro Suzuki, los venezolanos Miguel Cabrera y Félix Hernández, el puertorriqueño Yadier Molina, el legendario torpedero estadounidense Derek Jeter, el mexicano Adrián “el Titán” González, o el cubano Yulieski Gourriel, produce un éxtasis total, que devuelve la ilusión a quienes vimos como el béisbol naufragaba año tras año, con la celebración de torneos mediocres por la incursión de jugadores intrascendentes.

Este nuevo certamen se convirtió en poco tiempo en el lenguaje universal del béisbol. En su corto legado logró unir culturas, idiomas, identidades, estilos de juego, y además creó nuevas rivalidades, esas que nutren pasiones y mantienen en vilo a millones de personas por, apenas, un partido de béisbol.

Entre las porfías más enconadas existe una que sobresale por encima del resto, una capaz de motivar comentarios excelsos de los más importantes especialistas del béisbol mundial y de ser considerada referencia por el alto nivel de sus protagonistas, me refiero al duelo Cuba vs. Japón, todo un clásico dentro del Clásico.

El equipo cubano llegó al primer Clásico Mundial con un palmarés de lujo, que incluía 25 títulos del orbe y tres cetros olímpicos, además de una experiencia sin igual en torneos de corto formato y unas ganas enormes de demostrarle al mundo el valor real de sus jugadores.

Sin embargo, y pese a cumplir faenas loables, la selección caribeña fue incapaz de alzar el trofeo de campeón en ninguna de las dos ediciones pioneras del Clásico y el principal responsable, por llamarlo de alguna manera, solo tiene un nombre: Japón.

Primero, en 2006, los asiáticos derrotaron 10-6 a los cubanos en la gran final del campeonato, con triunfo a la hoja de servicios del genial lanzador derecho japonés Daisuke “Dice-K” Matsuzaka, mientras en 2009 los nipones eliminaron a los antillanos en la segunda ronda al propinarles par de lechadas, una del propio Matsuzaka (6-0) y otra del diestro Hisashi Iwakuma (5-0), antes de refrendar su corona ante Surcorea.

Así, los bicampeones del Clásico se convirtieron en la espina clavada en el corazón de todos los cubanos, porque tres derrotas en tres partidos son una afrenta intolerable en el gran archipiélago caribeño.

Para colmo de casualidades, Cuba y Japón -junto a China y otra escuadra aún por definir- quedaron encuadrados en el grupo A del III Clásico Mundial, con asiento en la ciudad nipona de Fukuoka, por lo que estos dos colosos del béisbol internacional volverán a medirse en estas lides.

Vamos a contraatacar con lo mismo de ellos. Vamos a hacer lo mismo que ellos. Vamos a volvernos japoneses, declaró Víctor Mesa, actual director del conjunto cubano.

Según expertos, la selección de la mayor Isla del Caribe, debe lograr una imbricación de estilos para superar a Japón. Tratar de imitar el juego asiático sería un grave error porque es muy difícil “bailar en casa del trompo”, además del peligro que implicaría quedar expuestos a otra derrota.

La columna vertebral del equipo Mesa estará compuesta una vez más por el antesalista Yulieski Gourriel, los jardineros Frederich Cepeda, Rusney Castillo, y Alfredo Despaigne, el veterano receptor Ariel Pestano y el fantástico torpedero Erisbel Arruebarrena, además del portentoso derecho Yadier Pedroso, por mucho el mejor lanzador del país.

Excepto Castillo y Arruebarrena, dos de los prospectos más importantes del béisbol cubano en la actualidad, todos los jugadores anteriormente mencionados acumularon experiencia en ediciones previas del Clásico, con destaque para Gourriel y Cepeda, integrantes del equipo Todos Estrellas en 2006 el primero y 2009 el segundo.

La preparación del seleccionado antillano incluye giras de partidos amistosos por Nicaragua, México, Japón y Taipei de China, además de un stage por tierras niponas a mediados de febrero de 2013.

EVOLUCIÓN DEL CLÁSICO, VISTO DESDE LAS AUDIENCIAS.

En 2009, un total de 56 compañías patrocinaron el Clásico Mundial, más del doble de las auspiciadoras en la primera edición. Para el tercero de estos eventos se prevén más de 100 patrocinios provenientes de empresas de 11 países.

Además, como dato revelador, en el partido por el título de 2009 entre Japón y Surcorea se “pegaron” a las pantallas de la TV cerca de 45 millones de espectadores, cifra superior incluso a la de los momentos cumbre de los Juegos Olímpicos de Beijing-2008.

Para marzo de 2013 se esperan ratings de audiencias muy superiores, sobre todo porque el torneo ganó mucho en organización, prestigio y seriedad.


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