Despaigne, el enigma de la Nacional

Odrisamer Despaigne #40 of the San Diego Padres pitches during the first inning of a baseball game against the San Francisco Giant. (Denis Poroy/Getty Images)

Odrisamer Despaigne es la nueva sensación de la Liga Nacional, un verdadero enigma que va más allá de sus orígenes y su historia.

Este cubano, que desertó en 2013 previo a disputar un torneo en Holanda con su selección, acabó convirtiéndose en residente de España y luego se estableció en México. Su travesía hasta las Grandes Ligas fue larga, pero por el momento no ha tenido la recompensa de algunos de sus ex compañeros.

Este serpentinero jugó en la isla con José Abreu, Yasiel Puig, Raicel Iglesias, Erisbel Arruebarruena y muchos otros, pero su desembarco a la Gran Carpa no fue tan lucrativo.

Luego de varias sesiones para ojeadores, las ofertas multimillonarias nunca llegaron y acabó firmando un contrato de ligas menores con los Padres de San Diego el 2 de mayo.

“Estuve casi un año sin jugar”, le contó a ESPNDeportes.com. “Soy un lanzador que me gusta lanzar verdaderamente. En los entrenamientos con los equipos no sé qué pasó que no me vieron bien, pero bueno, simplemente San Diego estuvo más interesado y decidimos lograr un acuerdo”.

Su bono fue de apenas un millón de dóalres, un número minúsculo comparado con el de compatriotas como Aroldis Chapman, Yoenis Céspedes o incluso prospectos como Aledmys Díaz o Jorge Soler. Sin embargo, Despaigne está cumpliendo su sueño.

“Lo estoy disfrutando al máximo”, confesó. “Estoy haciendo lo que quería, el objetivo por el que salí de Cuba, que era llegar al máximo nivel de beisbol. Lo estoy afrontando con la máxima responsabilidad”.

El derecho todavía se encuentra sorprendido por la infraestructura, la cantidad de medios de comunicación y los regímenes de entrenamientos, pero no por la calidad de los bates. Eso se lo imaginaba.

“Es muy fuerte, todos los bateadores te pueden conectar”, apuntó. “Hay un reporte de scouts que es muy exacto y tienes que tratar de estar en buenas condiciones y localizar para poder dominar a los bateadores”.

Sin embargo, si él está sorprendido, sus oponentes lo están aún más. En su debut ante los Gigantes de San Francisco, el 23 de junio, Despaigne lanzó 7.0 en blanco en los que solo permitió cuatro hits.

En total, a lo largo de cuatro aperturas, acumula efectividad de 1.35 y sus rivales le batean .202.

Su última salida antes del receso por el Juego de Estrellas fue ante los Dodgers de Los Ángeles, y allí se ganó varios fanáticos nuevos.

“Es bastante bueno y no lo habíamos visto antes”, dijo Clayton Kershaw, palabra autorizada si las hay sobre un montículo. “Tiene muchos ángulos de brazo y tiró más duro de lo que pensábamos”.

Don Mattingly aseguró que Despaigne los confundió constantemente.

“Parecía que estábamos en una mecedora”, opinó. “Tira a distintos ángulos. Todo vuelve a la curva. Los jugadores no le pegan a la curva. Puede tirarla más suave, más duro, te da ángulos, baja un poco el brazo… lo vimos llegar a 95 millas por hora. Cualquiera que pueda tirar una curva para sacar strikes, y cambiar velocidades, tiene la chance de ser bastante bueno”.

Scott Van Slyke le conectó un sencillo remolcador en la cuarta entrada, pero describió la ansiedad de enfrentarlo.

“No podía dejar que pusiera la cuenta 1-2 porque tiene como 14 picheos diferentes”, confesó.

Ahí yace la magia de este cubano de 27 años. Sus lanzamientos pueden ir desde las 68 millas por hora hasta las 95. Su curva es letal cuando funciona, y la recta escala velocidades que muchos no sabían que podía llegar.

Por ahora, el oriundo de La Habana se mantiene con los pies en la tierra.

“Hasta ahora las cosas me han salido bien”, opinó. “He tenido buen control sobre mis lanzamientos, en algún momento me batearán y me harán cuatro o cinco carreras, pero quiero seguir demostrando que estoy al nivel para hacer cosas grandes aquí”.

La particularidad es que contra los Dodgers sumó siete ponches, pero acumula solo 12 en 26.2 innings ligamayoristas. Su efectividad está, en cambio, en la variedad y el engaño.

“Pienso que es algo nuevo, no me conocen y es la primera vez que se enfrentan a mí”, avisó con cautela. “La próxima vez me estudiarán un poco y estarán un poco más preparados, pero yo también sé eso y espero poder tener respuestas y hacer los ajustes”.

Despaigne mantiene la humildad aún ante la catarata de elogios de sus oponentes. Después de todo, para él es lo que siempre hizo.

“Ellos lo ven nuevo pero es lo que he hecho toda la vida, lo de lanzar con varios ángulos de mi brazo”, dijo. “Yo lo veo de forma natural y a medida que se enfrenten más a mí lo van a ver más sencillo. Se los agradezco, pero son solo cosas de mi trabajo”.

Cuatro salidas es poco para ubicarlo en la elite, pero este cubano está dando de qué hablar. Sin duda, habrá que seguirlo de cerca.

Publicado en ESPNDeportes.com por Rodrigo Azurmendi.

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