Dirigentes del béisbol se frotan las manos

Los dirigentes del negocio del béisbol en Estados Unidos están observando con atención la posibilidad de que las autoridades de La Habana abran las puertas a contratos de peloteros cubanos en el exterior, aún cuando el país no figura entre los eventuales destinos de los deportistas caribeños autorizados.

Se escucharon “muchos rumores sobre el hecho de que Cuba buscaría algún tipo de arreglo con circuitos profesionales, pero todavía habrá que esperar si esto se da o es solamente otra idea más que muere al nacer”, dijo Carlos Pérez, presidente del grupo Miami Sports Consulting, citado por El Nuevo Herald de esa ciudad de Florida.

Los empresarios entrevistados por el Herald respondieron en ese tono a los recientes comentarios del vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol, Antonio Castro, hijo del líder revolucionario Fidel Castro.

Durante la última edición de la Copa InterContinental, disputada en Taipei, Antonio Castro deslizó que su federación está analizando la posibilidad de levantar el cerco de medio siglo y permitir que jugadores cubanos marchen con contratos a las ligas profesionales de, por ahora, Japón, Corea del Sur, México, Venezuela, Nicaragua e Italia.

Estados Unidos, la meca del negocio de este deporte, quedaría afuera a causa del embargo económico que las autoridades de Washington mantienen sobre Cuba desde hace cinco décadas.

“De ponerse en práctica, generaría un panorama muy interesante”, dijo al diario el abogado Jaime Torres, representante de algunos jugadores de la isla, entre ellos Alexei Ramírez, conocido como el Misil Cubano por los fanáticos de los White Sox, de Chicago.

Decenas de beisbolistas lograron durante el último medio siglo salir del país y terminar jugando para las Grandes Ligas, entre ellos el famosísimo José Canseco. Según recordó el Herald, desde que el lanzador René Arocha “desertó” en 1991, “la isla ha sufrido una fuga, primero a cuentagotas y luego a borbotones, que sólo en el 2009 sobrepasó los 35 jugadores”.

Para peor, mientras Cuba lucha para conseguir dinero fresco para su economía, los contratos firmados el año pasado por peloteros en Estados Unidos sumaron unos 70 millones de dólares, atizó el diario de Miami.

Los empresarios de Florida se frotan las manos ante la chance de que los beisbolistas cubanos sean autorizados a salir de la isla, aun cuando en un primer momento vayan hacia otros países.

“Digamos que un muchacho va a jugar a México -especuló el abogado Torres-, allí él podrá comparar y ver el béisbol de las Grandes Ligas y ya nadie podrá impedirle jugar en Estados Unidos, si así lo deseara”.

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