El béisbol cubano da muestras de vida

Yuli Gurriel, Yordan Álvarez y Aledmys Díaz están presentes en los playoffs con los Astros de Houston

Por Jesús Hernández Villapol

La calidad del béisbol cubano volvió a estar presente en las Grandes Ligas, cuando 30 peloteros de la isla pisaron los diamantes en la recién finalizada campaña y varios de ellos en roles protagónicos en sus respectivos equipos.

A pocos meses de un nuevo descalabro de la selección cubana en los Juegos Panamericanos de Lima, Perú, que vino a hilvanar una gran cadena de derrotas en eventos internacionales y cuando se cuestiona el bajo nivel de la Serie Nacional que se celebra actualmente, un suspiro de felicidad brota entre los aficionados por la faena de sus representantes del otro lado del Estrecho de la Florida.

Figuras como Yuli Gurriel, Yordan Álvarez y Aledmys Díaz están presentes en los playoffs con los Astros de Houston, uno de los favoritos para llegar a la Serie Mundial.

Yuli reafirmó su estelar clase en su tercer año en la Gran Carpa, con 31 cuadrangulares y 104 carreras impulsadas, mientras que el tunero Álvarez se convirtió en una de las sensaciones, al disparar 27 vuela cercas, con 78 remolcadas, que lo perfilan como posible novato del año, a pesar de entrar en acción casi a mitad del calendario.

En los Yankees, Aroldis Chapman firmó otra buena faena con 37 juegos salvados, exhibiendo una madurez en el montículo de la que mucho se espera en la post temporada, mientras que el poco conocido por la afición cubana, el versátil, Yandy Díaz, de Sagua la Grande, ha sido factor importante en lo conseguido por Tampa Bay Rays, por su oportuno bateo de 267.

En el apartado de poder, el jardinero de Kansas City, Jorge Soler acaparó los reflectores al firmar 48 batazos de vuelta completa que lo llevaron a liderar la Liga Americana, con lo cual superó una marca para cubanos en la MLB de Rafael Palmeiro.

Jorge Soler es el cubano con más jonrones en una temporada de las Grandes Ligas
Jorge Soler es el cubano con más jonrones en una temporada de las Grandes Ligas

También fueron significativas las actuaciones de José “Pito” Abreu, líder en impulsadas en la Liga Americana con 123 y Yoan Moncada, con los Medias Blancas de Chicago. Abreu es, sin dudas, el bateador antillano más estable de los últimos tiempos, en tanto Moncada logró demostrar su extraordinario talento, en más de 500 apariciones, con excelente promedio de 315, con 25 cuadrangulares.

Los Rojos de Cincinnati y los Azulejos de Toronto tuvieron significativos baluartes en José “Candelita” Iglesias y Lourdes Gurriel Jr., respectivamente. Candelita respaldó su prestigio en la defensa del campo corto con una buena ofensiva de 288 y Lourdes Jr., tras disparar 20 cuadrangulares y pese a algunas lesiones ya comienza a ser considerado un jugador a respetar al máximo nivel.

A grandes rasgos estos fueron los peloteros cubanos que más sobresalieron entre los 30 que vistieron el uniforme de las Grandes Ligas este año, más cerca de 150 que se reportaron en ligas menores.

No se puede dejar de mencionar que en la liga japonesa triunfan Alfredo Despaigne y Yurisbel Gracial, contratados con la anuencia del estado cubano y Dayán Viciedo y Alexander Guerrero, que lo hacen por su propia cuenta.

Estos números evidencian que Cuba continúa siendo una gran fuente de buenos jugadores, aunque penosamente no pueda reflejarse en el torneo doméstico y en resultados internacionales.

A la Isla le sucede como a potencias del fútbol como Brasil y Argentina, por citar dos casos, que los principales jugadores emigran a buscar mejor suerte, lo que conspira contra sus campeonatos locales. En el caso de Cuba se acentúa más por la absurda decisión de no autorizar  a los que deciden jugar en otro país, sin el permiso del gobierno, lo cual los veta para integrar la selección nacional.

La realidad actual está mostrando que la alarmante mayoría de los jugadores que se marchan lo hacen a edades escolares y juveniles (un alto por ciento de integrantes de equipos que estuvieron en los últimos certámenes internacionales de esas categorías abandonaron sus delegaciones), lo que deja sin potenciales relevos a los equipos de mayores y al certamen nacional.

Todo esto, aunque con recelo de las autoridades cubanas y motivado por la difícil situación económica y social que atraviesa el país, ha posibilitado soltar ciertas amarras, impensables hace dos décadas, como permitir contratos en Japón, en la liga CanAm en Canadá y en algunos países de latinoamericana.

A principios de año estuvo a punto de concretarse el acuerdo entre la MLB y la Federación Cubana de Béisbol, que posibilitaría a atletas de la isla jugar en Grandes Ligas, pero fue truncado por problemas políticos.

En el panorama beisbolero cubano hace apenas unos días se produjo un hecho histórico, cuando tres de los que abandonaron el país fueron incluidos en el equipo que tomará parte en el torneo Premier 12 el próximo noviembre, en gran medida, para atenuar el bochorno en que está sumergido el deporte cubano en general y el béisbol en particular.

Los que rompieron la nefasta barrera fueron los jugadores de cuadro cienfuegueros Erisbel Arruebarruena, firmado por los Dodgers de Los Ángeles y Pavel Quesada, quien jugó para las Águilas del Cibao, República Dominicana y el lanzador tunero Carlos Juan Viera, que militó, entre otros conjuntos, con los Tigres de Aragua, Venezuela.

Quizás estos tímidos pasos sean el preámbulo del equipo unificado que muchos deseamos y que pese a las vicisitudes e intolerancia, siga con vida el béisbol cubano, que es uno, sin que medien fronteras.

Júpiter, octubre 2019

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