El montículo es zona de riesgo

Brandon McCarthy nearly lost his life after being hit by a line drive in 2012. (USATSI)

Salvador Pérez hizo swing, conectó la pelota y la esférica se estrelló directamente en la cara de Aroldis Chapman quien cayó sobre el montículo con notables signos de dolor.

El cubano se convirtió el miércoles en el primer lanzador lesionado este año por un batazo que no logró evadir. Sufrió fracturas alrededor del ojo izquierdo y la nariz y debió ser sometido a una intervención quirúrgica.

En reiteradas oportunidades los peloteros y managers han reclamado la falta de protección que tienen los pitchers en el montículo y han pedido que se tomen medidas que les brinden mayor seguridad.

Y es que una vez que la pelota sale de las manos de los lanzadores, estos no pueden controlar hacia donde se dirigirá el batazo y por ello han sido víctimas de conmociones, fracturas en los brazos y manos y problemas en la cara.

Chapman fue considerado por el médico de los Rojos de Cincinnati como “un tipo con mucha suerte”, pues pese a lo fuerte que la pelota le impactó en la cara, no sufrió ningún tipo de lesión cerebral ni en el ojo. Pudo ser peor.

Las Grandes Ligas aprobaron para esta temporada el uso de cascos protectores para lanzadores y en este spring training los pitchers -en todos sus niveles- tienen acceso a ellos para probarlos y decidir si quieren usarlos o no.

La medida se aprobó precisamente con la esperanza de reducir las lesiones en la cabeza que se han visto con frecuencia en los últimos años.

La nueva gorra, fabricadas por la compañía isoBLOX, es más grande y pesada que la tradicional. Tiene placas de seguridad que van cosidas a la gorra y se ajustan a la medida.

Las placas representan un peso extra de entre 160 y 170 gramos -una pelota de beisbol pesa 140 gramos- y protegen la frente, las sienes y la parte lateral de la cabeza. Con esa protección el grosor de las gorras aumenta 2,5 centímetros en el frente y otros 2,5 en los lados.

Son pocos los lanzadores que han podido utilizar los nuevos cascos en el spring training.

Alex Cobb, quien estuvo dos meses fuera de acción en 2013 por una contusión, se quejó por la falta de información disponible y por los pocos protectores que hay para probar.

Pero lo cierto es que aunque Chapman hubiera estado utilizando uno en el encuentro, muy probablemente la lesión igual existiría.

El zurdo hizo el lanzamiento y antes de que terminara su movimiento, la pelota lo impactó cuando estaba prácticamente de frente al bateador por lo que la gorra no hubiera cubierto la zona golpeada.

El lanzador de los Cascabeles de Arizona, Brandon McCarthy, había advertido que la nueva protección aun no estaba lista para usarse.

“La tecnología está ahí, van en la dirección correcta, pero no están listas para usarse en el juego”, aseveró el derecho luego de probar uno de los prototipos. McCarthy sufrió una fractura de cráneo en 2012 tras ser impactado por un batazo.

No hay dudas de las buenas intenciones que tienen las Grandes Ligas de proteger a sus jugadores.

La seguridad se ha convertido en una de las banderas para esta temporada y por ello se aprobó la nueva regla de colisiones en el plato y se aceptó el uso de los cascos protectores para los pitchers. Pero parece que aun hay un camino largo por recorrer.

Los lanzadores siguen expuestos a riesgos que se salen de control de sus equipos y de los ejecutivos y quizás es poco lo que se pueda hacer para mejorar sus condiciones.

Publicado en El Universal por Andreina Salas Guzmán .

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