Errores mentales torpedean al béisbol

Un out en la pizarra, corredor en primera; el bateador en turno conecta un fly hacia zona faul y el primera base tras capturarlo, lanza la pelota al terreno como si el inning hubiera finalizado, resultado: el hombre que estaba en primera aprovechó y se instaló en segunda.

Dos días después en otro choque y con un out, el tercer bate roletea a tercera y el atleta que estaba en esa base corre hacia la goma pensando que la entrada había terminado, como consecuencia fue puesto out y mató la posibilidad de que el cuarto bate en espera, pudiera remolcar la carrera.

Esos deslices mentales apreciados durante la presente Serie Nacional de Béisbol, vuelven a demostrar, que muchos peloteros de la actualidad tienen el talento, pero no conocen los fundamentos de ese deporte.

Tal vez alguien pensará que exageramos al afirmar, que muchos de los peloteros que hoy se desempeñan en nuestras Series Nacionales no dominan los fundamentos de ese deporte. Tal aseveración no viene solo de este redactor, sino de un grupo de ex atletas, que a pesar de no asistir a academias ni tener estudios superiores, practicaron un béisbol vivo y pícaro.

Es cierto que todos nos equivocamos y más aún cuando estamos bajo presión, pues no resulta nada fácil jugar frente a miles de personas, que no perdonan deslices y menos mentales. Sin embargo lo que no puede concebirse es como muchos peloteros, tras cometer esos errores no asuman la responsabilidad de sus pifias; las cuales no pueden ser excusadas, pues denotan falta de interés y concentración.

Varios factores alteran en la actualidad el buen desempeño de nuestros peloteros. Uno de ellos, los errores mentales, que a pesar de estar en el juego, han cobrado protagonismo y necesitan ser extirpados.

Una variante lógica, que debe instrumentarse ya, es que en las categorías inferiores, a los niños no solo se les enseñe como batear y fildear, sino también como desarrollar los instintos esenciales para practicar el juego.

Esos reflejos tácticos, que muchos instructores han olvidado desplegar, son necesarios para saber qué hacer en determinadas situaciones de los partidos. No incentivarlos provoca que los atletas, sean dependientes a la hora de tomar decisiones. Esas faltas que repercuten en el espectáculo, acentúan también las carencias de nuestro béisbol.

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