Herederos de Mike González

El sábado 7 de mayo, el lanzador Justin Verlander, de los Tigres de Detroit, hizo historia ante los Azulejos de Toronto, al lograr el segundo partido de su carrera sin permitir hit ni anotación.

Ese día, no solo el diestro puso su nombre en los libros de récords; el estadio Roger Centre de Toronto fue también testigo de la primera ocasión en la historia de las Grandes Ligas en que dos receptores cubanoamericanos actúan en un partido de estas características; Alex Ávila lo hizo por los Tigres mientras que J.P. Arencibia actuó por los Azulejos. Este último, precisamente, fue el único que llegó a primera al recibir una base por bolas en la octava entrada, rompiendo así el juego perfecto de Verlander.

Ambos catchers nacieron en el sur de la Florida y son hijos de cubanos.

Revisando la historia, tenemos que el primer receptor cubano en actuar en un partido de cero hit cero carrera en EE UU fue el habanero Mike González de los Cardenales de San Luis, al recibir los envíos a Jesse Haines el 17 de junio de 1924.

El cienfueguero Joe Azcue, por su parte, fue el primer máscara latinoamericano en actuar en dos partidos de este tipo para el equipo ganador; en la temporada de 1966 cogió con los Indios de Cleveland en el encuentro que lanzó Sonny Siebert, y en 1970 guió a Clyde Wright, de los Ángeles de California, en su excelente faena.

En el primero de estos dos juegos, su coterráneo Paul Casanova, de los Senadores de Washington, fue el receptor regular del equipo contrario, siendo la primera vez que dos receptores latinos actuaban en este tipo de partidos.

Precisamente, el matancero Casanova tuvo su gran día en 1973, recibiéndole al futuro miembro del Salón de la Fama Phil Niekro cuando jugaba para los Bravos de Atlanta. El otro receptor nacido en Cuba en actuar para un lanzador que logra un no hit no run fue Eli Marrero, de los Cardenales de San Luis, cuando en la temporada de 2001 el zurdo Bud Smith logró su hazaña.

Entre los receptores con raíces cubanas, Jorge Posada, de los Yankees de Nueva York, trabajó detrás del plato el día en que David Wells tiró su juego perfecto en 1998.

A su vez, en la temporada de 2010, Alex Ávila fue el catcher del partido casi perfecto que le fue arrebatado al venezolano Armando Galarraga por una mala decisión arbitral.

Fuente: Diario de Cuba

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