Juan Castro “El Pianista”

Juan Castro (centro) junto a sus compatriotas Amaury Cazañas (derecha) y Leugim Barroso. BISMARCK PICADO / END

Juan Castro García, exreceptor de la Selección de Cuba y Pinar del Río se encuentra en Nicaragua donde dirigirá la selección de los Indios del Boer de la Liga de Béisbol Profesional Nacional (LBPN).

Jorge Fuentes (Tigres de Chinandega 2005-2006), Lourdes Gourriel (Bóer 2007-2008) y Germán Mesa (Tigres de Chinandega 2012-2013), salieron campeones en su debut en la Liga nicaraguense.

Castro, quien dirigió ayer su primer día de entrenamiento con el Bóer, cargará sobre sus hombros esta racha que establecieron sus compatriotas en la IX edición de la LBPN.

“Es un reto para mí dirigir en Nicaragua y segundo al Bóer, que es un equipo insigne. Esperamos que todo salga bien. Lucharemos por eso”, apuntó Castro, al finalizar ayer la sesión de entrenamientos.

En la nómina del equipo capitalino aparecen los cubanos Leugim Barroso (a la izquierda en la foto) y Amaury Cazanas (a la derecha).

Una lucha contra el reloj es la que tienen los cuatro equipos que jugarán en la Liga Profesional que inicia el próximo 25 de octubre. En ese sentido, el cuerpo técnico del Bóer está trabajando a todo vapor con los jugadores para llegar en condiciones óptimas a la inauguración del torneo.

“Pueden esperar a un Amaury entusiasmado, me gusta mi trabajo, busco la manera de entregarme al 100%. El Bóer me dio la oportunidad de jugar en Nicaragua, siempre he tenido contacto con ellos pero no había podido regresar, ahorita gracias a Dios estoy aquí y daré mi mayor esfuerzo para que ganemos el campeonato”, comentó Cazañas.

Amaury vistió la camiseta de los Indios en la temporada 2007-2008 y dejó una gran impresión con .393 al conectar 42 imparables en 107 turnos al bate. El cubano dejó plasmada su explosividad en la Liga Mexicana donde promedió .328, se voló la cerca en 27 ocasiones e impulsó 100 carreras en 112 encuentros disputados.

“Tuve una temporada excelente no me puedo quejar, hice buenos números gracias a Dios, y pues buscaré la manera de mejorar para seguir con ese ritmo”, agregó Cazañas, quien también se mostró optimista para afrontar la temporada. “Hay un buen conjunto, los muchachos tienen la ganas de hacer las cosas bien”, agregó.

Por otra parte, Barroso comentó: “Soy un pelotero rápido, he jugado en Estados Unidos ligas profesionales. De mí pueden esperar mi mayor esfuerzo y jugaré con el corazón, para eso estoy aquí, pero con un solo pelotero no se gana, este es un trabajo en equipo, debemos de ser una familia para salir adelante”, admite.

A continuación una entrevista a Juan Castro publicada en el Nuevo Diario por el periodista Francisco Jarquín Soto.

Su primer contacto con una pelota fue con una muy liviana de pimpón. Parece una broma pero la cargaba con tal religiosidad que no se la despegaba ni para dormir. De ese apego bobo, como le decía su madre a Juan Castro, exreceptor de la Selección de Cuba y Pinar del Río, fue clave para que años más tarde, en el mejor momento de su carrera, se le reconociera con el mote del “Pianista”.

Su habilidad para resolver con naturalidad cualquier piconazo desde la receptoría, recibiendo a lo que considera ha sido el mejor pitcheo de Cuba, lo califican como el cátcher más defensivo de la isla en su historia. A partir de Castro se cambió la forma de ver a los receptores, revolucionó la posición con sus dotes defensivos.

HOMBRE RESERVADO

Pero no es Castro quien lo dice, si apenas se le saca a cucharadas sus anécdotas de pelotero. Es muy reservado para conversar de su vida aunque ameno en la plática cuando de béisbol se trata.

“No me gusta hablar de mí, porque es mejor que los demás digan quién fui”. Pero es necesario en nuestro país que cuente de su propia voz un poco de sus vivencias en los años 80 con la poderosa maquinaria cubana y el conjunto pinareño con el que fue campeón en ocho ocasiones.

“Tuve el agrado de ser uno de los receptores cuando estuvieron los mejores pítcheres que ha tenido Cuba”, dice con orgullo y agrega, “solo gracias a la calidad de ellos es que me obligaron a ser mejor receptor porque solo así podía estar detrás del plato recibiéndoles, sino imagínense con tanta calidad encima y yo no mejorar, hubiera sido un papelazo el que hubiera hecho”.

UN MAGO CON EL GUANTE

¿Y con elbate no era tan efectivo?

“Era un cátcher más defensivo. Me conocían como el ‘Pianista’ porque hacía algo que ahora no recomiendo a nadie: recibía con el movimiento de la mascota los piconazos y no los bloqueaba como debe ser con el cuerpo y el guante. Eso sin duda se debió a esa pelota de pimpón que jamás me la separaba de pequeño. Mi madre me decía que parecía bobo con esa pelota en la cama tirándola para arriba –se ríe con nostalgia– y por lo liviana que era me preparó para reaccionar a cualquier movimiento que hiciera la bola en su trayectoria. Así me convertí en el mago, el Pianista como decían”.

¿Pero tuvo torneos importantes con la Selección a la ofensiva?

“A nivel internacional bateaba más que en la pelota cubana, creo porque me cansaba mucho en torneos largos como los de mi país. Comenzaba bien en la Serie Nacional pero después iba bajando el ritmo. Pero en la defensa siempre era el mismo. En Edmonton en la Copa Intercontinental de 1985 tuve una gran labor, creo la mejor con la Selección de Cuba”.

¿Su época como cátcher también marcó una historia del pitcheo cubano?

“Sin duda le recibí a los mejores de Cuba. La Selección se formaba con 20 jugadores, y 7 eran lanzadores, incluyendo 5 de Pinar del Río con el equipo donde jugué unos 15 años. Ahí estaba Rogelio García, Jesús Guerra, Julio Romero, Juan Carlos Bolívar y Félix Pino. Además, la selección también la formaban Bravilio, quien tenía una recta de 98 y slider de 87 con solo esos envíos resolvía y muy bien. Tenía un coraje inmenso Bravilio. Otro al que le recibí fue al estupendo Lázaro Valle. Era un grupo increíble.

SOLO ESCUCHABA OFERTAS

¿Y alguna vez recibió oferta para firmar con alguna organización de Grandes Ligas?

“Siempre las estuve escuchando en toda mi carrera con la Selección de Cuba. Uno de esos scouts que andaba siguiendo mis huellas, era Julio Blanco Herrera. Donde iba ahí me lo encontraba y me decía que firmara, nunca se aburría. Una vez me dijo ‘te doy 16 millones’, en aquella época que valían. Pero jamás lo consideré como una posibilidad”.

¿Qué le parece ahora la apertura que dieron en Cuba para los peloteros?

“Eso se hubiera hecho desde hace rato, creo que a muchos nos habría gustado. Yo por ejemplo, hubiera disfrutado jugar en otras ligas y sin problemas regresar a mi país. El problema es que ahora estas ligas chocan en tiempo con la de Cuba y eso va a limitar a los que salgan fuera del país. Pero es una oportunidad única, yo siento que el pelotero cubano haría un gran desempeño acá, porque el jugador cubano se entrega de lleno y eso haría de esta liga algo más emocionante”.

MUCHO QUE ENSEÑAR

¿Su experiencia como manager?

“Trabajé por más de diez años en la liga italiana donde logré tres títulos. En Cuba, el último año que estuve no se logró los resultados con el pitcheo… Soy de los que me gusta trabajar paso a paso, conocer bien al pelotero, asignarle roles, jugar al béisbol moderno, sacando provecho al béisbol pequeño. Y sobre todo me gusta aportar mucho con mis conocimientos, ahora que vine al Bóer, no solamente quiero dirigir al equipo sino instruir a los jóvenes que están intentando construirse como cátcheres en todo el país”.

Sin embargo, el reto parece mayúsculo para Castro, que tendrá a tres rivales que lucen muy fuertes y él será medido por una de las aficiones más exigentes del país. “Estoy preparado para todo. Solo les pido que me dejen atrabajar, acomodarme y luego vean los resultados para juzgar lo realizado”.

La seriedad de Castro no admite dudas, vino a trabajar y a buscar cómo responder a expectativas.

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