La cruda realidad de Aroldis Chapman

Lawrenceville – Un océano separa a Aroldis Chapman de su país natal, sin embargo el joven lanzador es demasiado cuidadoso al hablar sobre Cuba.

El fenómeno de 22 años no quiere hablar de los miembros de la familia que dejó atrás hace más de un año, cuando abandonó la selección nacional cubana durante un torneo en los Países Bajos.

El delgado pelotero no quiere discutir las circunstancias que lo llevaron a desertar y, finalmente, a lograr un contrato de 30 millones de dólares por seis años con los Rojos.

Chapman no habla mucho sobre su pasado. Sin embargo, sus palabras sobre el presente revelan bastante.

“Ha sido muy duro porque estoy solo”, dijo Chapman, a través de un intérprete antes del partido del domingo contra los Bravos de Gwinnett. “Soy una persona solitaria aquí en este país. Ha sido muy difícil para mí hacer un ajuste en este país.”

Es un gran cambio, sin embargo, lo tenía hacer, trayendo consigo su recta de 100 millas a los Estados Unidos, donde su talento puede hacer que él y su familia vean más dinero del que jamás soñaron.

Esta parte se hizo realidad con su firma los Rojos, que incluyó un bono de 16,25 millones dólares repartidos en 10 años.

Sin embargo, deberá sobreponerse a esos días difíciles, lejos de su familia, donde solo tendrá más que un montón de dinero en efectivo y los días en el terreno de pelota. Su compatriota y primera base del Gwinnett, Bárbaro Cañizares lo sabe bien, el también desertó de Cuba y lleva seis años viviendo en los Estados Unidos. El ha vivido esas noches solitarias donde todo el mundo está hablando un idioma diferente y el hogar está a un millón de millas de distancia.

Cañizares ha hecho una nueva vida aquí. El vistió el uniforme de los Bravos de Atlanta en cinco partidos en la pasada temporada de Grandes Ligas, y tiene una idea de lo que está pasando con Chapman.

“Uno siempre va a perder la familia”, dijo Cañizares, a través de un intérprete. “Vas a extrañar porque tú decidiste venir aquí y dejarlos atrás. El primer año es difícil porque vienes a un país nuevo sin nada, solo la ropa que tenias puesta”.

A través de casi nueve temporadas, el infielder de Gwinnett Wes Timmons ha visto una gran cantidad de lanzamientos ir y venir en los estadios de ligas menores, pero pocos han llegado tan rápido al home como los de Chapman.

“Cuando vas al cajón de bateo, tienes que ir bien preparado, pues el te puede hacer quedar mal” dijo Timmons, quien le despachó un doble a Chapman en la derrota de su equipo el viernes. “En mi primer turno solo fueron tres lanzamientos (100, 101 y 103 mph), todos los abaniqué y al final fui a parar al banco de vuelta con mis compañeros.”

Pero Timmons no es el primer bateador, ni será el último, que se va para el banco cabizbajo – el zurdo tiene 99 ponches en 79.2 entradas lanzadas – sin embargo su devastadora recta y buen slider solo le han servido para un récord de 7-6 y 4.07 PCL con el Louisville en esta temporada.

El Manager de los Bats, Rick Sweet, recientemente movió a Chapman de abridor a relevista, pero sus resultados solo han ayudado a dilatar lo que muchos expertos esperaban, un rápido ascenso a la Mayores.

Mientras tanto, él está trabajando duro para seguir poniendo out a los bateadores, perfeccionando su slider y manteniendo esa velocidad que le proporcionará una mejor vida a él y su familia.

Lo separan miles de millas de donde estaba hace 13 meses, pero la distancia recorrida valió la pena.

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