La estrella fugaz de la pelota cubana

La perdurabilidad es un factor de enorme importancia a la hora de evaluar a un atleta. Los jugadores que han tenido una carrera longeva, son los que en sentido general se convierten en leyenda para los aficionados.

Existen otros que también fueron muy destacados y han pasado a la historia por sus proezas deportivas, algunos de ellos que terminaron sus vidas de manera trágica.

Sobran los casos y por sólo mencionar uno recordemos a Lou Gehrig, el llamado “Caballo de Hierro” de los Yankees de Nueva York que fue víctima de una extraña enfermedad que desde entonces lleva su nombre.

En el escenario cubano también tenemos varios ejemplos y hoy queremos recordar a uno de los más famosos.

José Antonio Huelga Ordaz es uno de los casos de grandes figuras deportivas que terminaron sus carreras de manera trágica.

Nacio el 14 de marzo de 1948 en Tuinicú, Sancti Spíritus, antigua provincia Las Villas.

Huelga comenzó a practicar el béisbol a los 16 años como tercera base en la ciudad espirituana donde residía. Lanzó por primera vez cuando su equipo se enfrentaba por el título provincial de la categoría contra Camajuaní, y al no tener lanzadores frescos, el mentor depositó confianza en Huelga. Así empezó su historia monticular.

Fue Pedro “Natilla” Jiménez, legendario lanzador amateur y profesional, quien en 1966 lo descubre realmente como pitcher y funge como su primer y gran entrenador, el que le enseñó todos los secretos del difícil arte de lanzar y lo llevó a los planos estelares.

Debuta con Las Villas en Series Nacionales en el torneo 1966-1967. Al siguiente año pasa al equipo villareño que era más fuerte: Azucareros, saltando al estrellato con 16 victorias, 151 ponches y promedio de carreras limpias de 1.31.

Al finalizar esa serie participa en el primer Juego de Estrellas de la pelota cubana, logrando una brillante actuación en un duelo de 20 entradas frente a Occidentales el 19 de mayo de 1968, un partido que tuvo que sellarse con empate a tres carreras. Huelga asombró a peloteros, técnicos y aficionados cuando en el vigésimo episodio seguía con la misma velocidad del primer inning.”Natilla” no lo quitó porque estaba imbateable.

En 1969 conforma un gran dúo monticular con el derecho Rolando Macías “El Músico de San Fernando de Camarones” y entre ambos guían el primer triunfo nacional de Azucareros.

En su magnífica temporada de 1970 gana ocho y pierde cinco con increíble promedio de 0.92 y 102 abanicados en 107.1 entradas de actuación. En la llamada Serie de “Los Diez Millones”, que puede ser considerada la primera Selectiva, de nuevo junto a Rolando Macías guió el triunfo de Las Villas.

Debuta en el equipo Cuba en la Serie Mundial de 1969 en San Pedro de Macorís, República Dominicana, donde permanece hasta 1972.

En los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Panamá 1970, lideró las lechadas con dos y las carreras limpias con 0.00 de promedio en 18 entradas de labor.

Después vendría la Serie Mundial de Cartagena (1970) donde en duelo con el astro norteamericano Burt Hooton lo venció 3-1 en once entradas en la primera victoria cubana en el playoff. En menos de 48 horas volvía a derrotar a los norteños con relevo de oro de cuatro entradas y un tercio para darle el título a Cuba.

Por su hazaña fue bautizado “El Héroe de Cartagena”. Al regreso a La Habana fue recibido como todo un héroe nacional, elegido entre los diez atletas más destacados del país y el mejor pelotero.

En la Nacional 71-72 vuelve a brillar y aporta su cuota importante al tercer campeonato logrado por sus Azucareros. En la serie extra entre Azucareros y Mineros de Oriente, Huelga se enfrenta al estelarísimo Braudilio Vinent “El Meteoro de la Maya”, y a pesar de no encontrarse en su mejor forma lo vence en un duelo 2-0 y le conecta el imparable impulsor de una carrera para darle el triunfo a su novena.

En los Juegos Panamericanos de Cali (1971) se convierte en la gran figura del pitcheo cubano y vence 4-3 por el título a Estados Unidos.

La Habana fue sede a fines de 1971 de la Serie Mundial. Huelga vuelve a ser el pitcher número uno. Al concluir el torneo se celebra por iniciativa y votación de la prensa un juego extra entre las estrellas de los restantes equipos contra el seleccionado criollo. Huelga lanza lechada 2-0 con dos hits solitarios permitidos y retira a 17 hombres por la vía de los strikes.

En el Mundial celebrado en Nicaragua (1972) se enfrasca en gran duelo con el lanzador submarino japonés Hideo Furuya y lo vence 2-0 con un sencillo permitido, lo que resultó ser la primera victoria en la historia de los enfrentamientos beisboleros entre Cuba y Japón.

Abrió el partido final contra Estados Unidos, pero fue retirado del box en la séptima entrada cuando el juego se encontraba desfavorable a Cuba 2-0. El desafío lo ganó Vinent como relevista por el histórico cuadrangular de Agustín Marquetti que dejó al campo a los norteamericanos.

Huelga presentó problemas en una de sus piernas y no fue incluido en el equipo Cuba en 1973. Por consejo médico tuvo que alejarse de los diamantes de forma provisional en espera de una posible recuperación.

En el mundo beisbolero se dice que Huelga tenía una bola “pesada”, pues sólo permitió nueve jonrones en Series Nacionales, uno en Juegos de Estrellas (en 1972 el novato Fernando Sánchez) y le batearon para un anémico average de 180.

Se mantiene como líder histórico en carreras limpias, es cuarto en promedio de ganados y perdidos con 100 o más decisiones y figura entre los que menos le han bateado.

Huelga fue entre 1969 y 1973 el indiscutible pitcher número uno de Cuba, por coincidencia exhibía ese número en su uniforme de Azucareros, Las Villas y la selección nacional.

Era el pitcher designado para lanzarle a Estados Unidos, en una época donde por razones políticas ganarle a los norteños era casi de vida o muerte.

Murió joven y se marchó a la vida eterna durmiendo, pues descansaba al lado del chofer durante un accidente automovilístico el viernes 4 de julio de 1974 cuando su auto se impactó contra una rastra en la carretera Panamericana rumbo a Mariel.

Más allá de su supersónica recta que se le movía, de su rápida curva, su cortante slider y su excelente control, el serpentinero espirituano tenía otra arma que resultaba mortal: el coraje a toda prueba.

Huelga era un lanzador que le pedía una o dos carreras a sus compañeros de equipo y les aseguraba la victoria si cumplían su petición.

Por sus éxitos y hazañas, por el magnetismo personal y el carisma que poseía dentro y fuera del terreno de juego, se ganó el cariño de los aficionados cubanos y el respeto de sus compañeros de equipos y rivales.

José Antonio Huelga ha sido -sin duda- uno de los mejores lanzadores cubanos en la historia de las Series Nacionales.

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1 Comment

  1. nestor solorzano

    NUNCA ME GUSTO ja hUEGA POR QUE NO LANZABA CON INDUSTRIALES PERO PARA MI MODESTA OPINION ES EL MEJOR LANZADOR DERECHO QUE HE VISTO LANZAR EN SERIES NACIONALES.qUE DIFICIL ERA DARLE FOUL DECIAN LOS BATEADORES.uNA VEZ LO VI CALENTAR DE CERCA Y LA BOLA ESTABA HUMEDA Y SUCIA DE TIERRA COLORADA Y AQUELLA BOLA SONABA EN LA MASCOTA QUE PARECIAN CAÑONAZOS.

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