La mala suerte de Kendrys quedó atrás

TEMPE, Arizona.- Kendry Morales es uno de los primeros peloteros que se asoma en las frías mañanas de Tempe por el Diablo Stadium, ubicado en las cercanías del campo más viejo de la Universidad Estatal de Arizona.

El cubano llega ansioso. Dispuesto a continuar su rehabilitación y ponerse más cerca de lo que el destino le arrebató con un pérfido episodio un 29 de mayo cuando se fracturó el tobilllo celebrando un grand slam.

Desde entonces no ha vuelto a jugar. Pero, y aunque aún no se determina cuándo podrá si quiera aparecer en un partido de spring training, cree que el momento de retornar al diamante está cerca.

“El spring training no me preocupa. El enfoque es para el Día Inaugural. Me estoy preparando para estar cien por ciento para la temporada”, admitió Morales en las afueras del clubhouse de los Angelinos de Los Angeles.

Desde aquella lesión la vida le ha cambiado al habanero. Pasó por el quirófano en donde le introdujeron seis tornillos en un tobillo izquierdo y después inició el camino de la recuperación que lo llevó, sin querer, desde California hasta Miami.

“Pasé unos meses en California con un fisioterapeuta, pero no estaba acorde con lo que me estaban haciendo porque sentí que llegó un punto donde no avancé. Luego me fui hasta Miami donde me recomendaron a otro y el de ahí sí me adelantó”, apuntó.

De momento, Morales está viendo acción limitada en el complejo de entrenamientos de los Angelinos. Desde las 7:30 de la mañana inicia una rutina de masajes y terapias en el tobillo, y luego se para en la caja de bateo, para concluir su jornada en una trotadora especial.

“Es un aparato que me levanta y permite que no apoye todo mi peso sobre el tobillo. Pero ya voy adelantado, ya estoy colocando entre el 85 y 90 por ciento de mi peso”, reveló Morales.

Con la excepción de un par de días de esta semana que se ausentó por sufrir de una alta fiebre, este proceso se ha repetido una y otra vez desde que llegó a Tempe.

“Ha sido una recuperación bastante larga. Pero pienso que ha ido bien, Ya tengo ocho meses después de que me operaron y este tipo de lesiones tiende a tardar más -como año y medio- para sanar completamente”, argumentó.

Lo más importante para Morales, por ahora, es que ya puede empuñar el madero sin limitaciones.

“No tengo ningún problema bateando. Estoy bien en el balance, mi fuerza está ahí. Lo único que me falta es correr sin inconvenientes, porque eso todavía me molesta un poco. Pero todavía es temprano”, recalcó el toletero ambidestro quien en el 2009 bateó para .306 con un OPS (embasamiento más slugging) de .924, además de 34 jonrones y 108 impulsadas.

Aquella actuación le permitió ganar el premio al Jugador Más Valioso y en su retorno en el 2010 se cimentó como la principal fuerza ofensiva de los Angelinos, al liderar a su equipo en jonrones, bateo e impulsadas para el momento de su lesión.

Fuente: El Nuevo Herald

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