Madura la carrera de Brayan Peña con Detroit

Brayan Pena #55 of the Detroit Tigers talks with starting pitcher Justin Verlander #35 during a game against the Chicago White Sox. (Jonathan Daniel/Getty Images)

Tener siempre en cuenta cuál es la función que hay que desempeñar dentro de un equipo y tener conciencia de ella no sólo puede llevar a un pelotero a tener éxito, sino que hasta le puede permitir prolongar su carrera en Grandes Ligas y vivir momentos especiales, pese a no estar en un rol protagónico.

Ese ha sido el caso del cubano, Brayan Peña, quien tras debutar en el 2005 con los Bravos de Atlanta y jugar hasta la campaña anterior con los Reales de Kansas City , llegó en 2013 a los Tigres de Detroit y con ellos ha tenido la mejor oportunidad de su carrera, así como las experiencias más satisfactorias de ella y aún no acaba.

En Detroit, Peña ha encontrado las guías para desarrollarse más como pelotero, así como también los chances para mostrar su valía en el terreno de juego, de ahí que su rendimiento sea en estos momentos un plus para las pretensiones de la organización.

“Creo que lo que he hecho tiene mucho que ver con mis compañeros de equipo, especialmente Miguel Cabrera, Torii Hunter, Prince Fielder y Víctor Martínez. Ellos han hecho un gran trabajo mental conmigo, eso ha sido muy importante, debido a que ellos me han enseñado a tener un plan de bateo. Me han enseñado a pensar más, me han ayudado a mejorar como bateador. Principalmente Miguel, él me ha ayudado muchísimo y cada vez que tengo la oportunidad de conversar con él me da consejos acerca del bateo”, dijo Peña, quien fue firmado en el receso de la temporada por los Tigres, para que fuese el receptor suplente de Alex Ávila.

La influencia de sus compañeros le ha permitido al cubano aprovechar cada uno de los chances de estar en el terreno de juego que le ha brindado Jim Leyeland, el manager de los Tigres y quien prácticamente le ha dado el mismo tiempo de acción que al titular de la receptoría, más allá de la situación que éste atraviesa, ya que se encuentra en la lista de lesionados.

Peña, incluso, ha tenido un rendimiento superior, tanto ofensiva como defensivamente, al de Ávila, razón por la cual Leyland le ha ido brindando cada vez más tiempo de juego.

Pese a todas esas proyecciones y posibilidades que tiene para que esta sea su primera gran temporada en Grandes Ligas, luego de ocho años, Peña no se crece ni se permite pensar en eso.

“Estoy bien contento en mi posición. Desde que subí he sido un backup y conozco mi rol, conozco mi situación y la forma de manejarme. Reconozco que soy el backup de Alex Avila, pero cada vez que tengo la oportunidad de salir al terreno de pelota quiero demostrar que me gusta aquí, que me encanta este equipo y que voy a dar el cien por ciento cada vez que tenga el chance de salir a jugar”, dijo el careta de 31 años de edad.

Los Tigres han estado satisfechos con el trabajo y la disposición de Peña, quien no hace más que agradecerles por la oportunidad que le han brindado este año de pertener a un equipo “único, que está compuesto de superestrellas, como Miguel Cabrera, el mejor bateador del planeta”.

En Detroit, el cubano ha descubierto lecciones del beisbol que anteriormente le habían estado ocultadas. Esas ensañanzas le han servido a explotar algunas de sus habilidades que se habían desperdiciado en el pasado, a través de su pasado por Atlanta y Kansas City, organizaciones en las que estuvo durante cuatro años en Grandes Ligas.

“Este es un equipo muy grande. Nuestra ofensiva es súper grande, tenemos peloteros que son estrellas. Cuando uno tiene esa ayuda de los compañeros te hace mejorar como atleta y como pelotero. Aquí he aprendido que hay que tener un plan para ir a batear, que hay que leer al pitcher, mirarlo más a menudo en el video room y mirar los filmes. Eso es algo que yo siempre veo que Miguel lo hace, que Víctor lo hace. Todos ellos lo hacen, van, se sientan y se toman 20 minutos antes de los juegos observando a los pitchers contrarios. Así uno se prepara y va al home play sabiendo lo que el pitcher puede tirar, no va al home play a lo loco. Ellos -sus compañeros- me han un mejor pelotero, me han hecho entender que el beisbol es más que una pelota y un bate, porque hay muchas informaciones y muchas cosas que te ayudan a desarrollarte”, reveló el careta, quien en 1999 desertó de Cuba a los 16 años, cuando la selección de beisbol de la isla disputó un torneo en Venezuela, donde se refugió hasta llegar a Estados Unidos.

Más allá de lo que Peña ha encontrado en los Tigres y de cómo su experiencia en el equipo le ha ayudado a ser mejor, su llegada también sirvió para afianzar ese ambiente alegre en la novena, pues por lo general se le ve bromeando y sonriendo con sus compañeros, buscando la manera de bajar la tensión de los juegos y de la larga temporada.

“Éste es un equipo bien relajado. Jugamos al beisbol bien alegre, aquí adentro somos una familia. Eso te ayuda a relajarte más, debido a que ves a esas superestrellas, como Miguel Cabrera, el mejor pelotero del planeta, tan concentrado, pero teniendo bastante alegría en el terreno. Eso es algo que es contagioso, que nos ayuda a relajarnos. A veces ellos necesitan escuchar un chiste o un halago para mantenerse bien tranquilos y relajados, entonces uno dice algo o hace algo también” dijo Peña.

Publicado en ESPNDeportes.com por Billy Russo.

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