Manuel Alarcón: El pitcher cantante

Manuel Alarcón implantó record de 200 ponches para una temporada en la VII Serie Nacional de Béisbol.

Manuel Alarcón Reina fue -al decir de muchos- el jugador de béisbol más espectacular, contradictorio y típico de los años duros y románticos de la década del 60 en Cuba.

Desde su Primera Serie Nacional hizo sonar su nombre a golpe de duelos enconados, de victorias imposibles, de actuaciones inolvidables. Verlo lanzar y enseñar el número 17 con un wind-up impresionante, fue un detonador que abarrotó estadios.

“El Cobrero”, seudónimo que debió a un familiar por trabajar en las minas del Cobre, lanzó escones de leyenda. Quienes lo vieron no olvidan el juego entre Orientales e Industriales el 16 de febrero de 1964, cuando los Azules amenazaron con dejar al campo a sus rivales en el onceno capítulo, y Alarcón ponchó al estelar Ricardo Lazo, y también a Ramón Quijano, para después dominar a Tony González en fly al center.

En la Segunda Serie Nacional, Manuel Alarcón no defraudó, con un excelente récord de 7 y 3. En poco tiempo se convirtió en el rey de los ponches. Y fue el primero en propinar 200, récord superado enseguida por otro coloso: el zurdo Santiago Changa Mederos.

La Sexta Serie Nacional en Cuba resultó histórica. “El Cobrero” fue protagonista e impuso marca con 11 juegos completos. Por primera vez, Orientales obtuvo un título nacional.

En el ámbito internacional, participó en los Centroamericanos y del Caribe (Jamaica, 1962), en los IV y V Juegos Panamericanos (Brasil, 1963) y (Winnipeg, 1967), respectivamente.

Para Manuel Alarcón, la curva fue su arma más preciada; el bateador más peligro Urbano González; el mejor receptor Ramón Hecheverría; el lugar preferido para jugar: el Latinoamericano, y contra Industriales.

A pesar de los momentos gloriosos en el deporte de las bolas y los strikes, Manuel Alarcón Reina estuvo marcado por la fatalidad. A los 27 años, cuando era el rey de los departamentos de carreras limpias y ponches propinados, de juegos ganados, iniciados y completos; después de una serie en la que alcanzó 17 victorias, una hernia discal truncó la carrera de ese pelotero contradictorio y genial.

El día de 1968 en que se anunció el retiro de “El Cobrero”, se abrió un vacío irremediable en la pelota cubana. Ya no podría mandar a cerrar La Trocha y salir el Cocuyé, para hacer campeón a su equipo Orientales.

Cuando la hernia discal lo obligó a abandonar el béisbol, Manuel Alarcón Reina se convirtió en un pitcher cantante. Noche tras noche subió a un escenario de Bayamo para participar de la otra pasión de su vida: la música. Siguió dándolo todo por un aplauso y forzó la voz –como antes metió el brazo, para permanecer en el corazón de la gente.

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2 Comments

  1. Esteban Romero

    Alarcón logró lanzar dos entradas en la XI serie nacional, fue su último intento de regreso, regaló dos boletos y no permitió carreras vistiendo la franela de los Mineros, pero fue su última vez en montículo de serie nacional. Luego vino a un juego de veteranos y no pudo terminar de lanzarle al primer bateador, no tenía equilibrio y no llegaba a home con sus lanzamientos. De Alarcón se podría decir que fue un pitcher con mucho control y, según él afirmó, eso se lo daba lo mucho que corría para darle fuerzas a sus piernas. Lástima que se nos haya ido tan temprano.

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  2. walberto masses

    tremendo pitcher,recuerdo los enfrentamiento contra industrials, y principalmente contra manuel Hurtado, y la serie que perdio contra industriales, que le decidio Jorge trigoura.fue de los grandes de verdad.

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