Mi deuda con Yoenis Céspedes

Jardinero cubano Yoenis Cespedes en la temporada 2012 de las Grandes Ligas

Por Jorge Morejón | espndeportes Blogs – Vengo a pagar una deuda con Yoenis Céspedes.

Cuando los Atléticos de Oakland firmaron en el invierno pasado al pelotero cubano, fui de los que se mostró escépticos en cuanto a sus posibilidades de imponerse en el mejor béisbol del mundo sin siquiera pasar un día en las Ligas Menores. Aunque sus números en la liga cubana impresionaban, es la propia liga la que no impresiona.

El béisbol en la isla se encuentra en la peor crisis cualitativa de su historia, por lo que las estadísticas que allí se consiguen no me merecen mucho crédito.

Céspedes llegó a Estados Unidos ya como un pelotero hecho, con una edad en la que ya se han adoptado manías y costumbres difíciles de corregir, más allá de las condiciones físicas que mostró en su famoso video promocional.

Su efímero paso por la pelota profesional dominicana tampoco ayudó a despejar esas dudas iniciales y muchos creen que esa breve estancia, en la que no logró destacar, le costó algunos millones de dólares en el contrato que finalmente firmó con Oakland.

Los Atléticos lo colocaron desde el primer día en turnos de gran responsabilidad y sus inicios en las Mayores crearon más incertidumbre.

Céspedes tenía un swing demasiado amplio y los pitcheos en la zona de afuera lo mataban. Su cantidad de ponches subía a pasos agigantados y las proyecciones apuntaban a que rompería el récord de abanicados para un novato, 185 en poder de Pete Incaviglia desde 1986.

En sus primeros 29 juegos se había ponchado 29 veces, sólo tenía cuatro jonrones y exhibía un mediocre average de .245, aunque había bateado con cierta oportunidad, al acumular 21 carreras impulsadas.

A eso había que sumar el difícil proceso de adaptación al que estaba sujeto, no ya como jugador, sino como persona en una sociedad diametralmente opuesta a la de Cuba.

Para colmo, una lesión lo dejó fuera de actividad a partir del 7 de mayo por el resto de ese mes y tras regresar una semana, volvió a la lista de inhabilitados el 8 de junio. La inversión parecía condenada al fracaso.

Pero evidentemente, el cubano aprovechó su reposo para trabajar en sus defectos y la faena rindió frutos extraordinarios.

A su vuelta al terreno el 20 de junio, era otro. Era el diamante que vieron los Atléticos cuando se arriesgaron a firmarlo, que sólo necesitaba pulirse un poco.

Céspedes pasó a ser la gran figura del equipo, el bateador en torno al cual se construía la alineación, el hombre al que todos sus compañeros miraban cuando hacía falta un batazo salvador.

La solidez de sus números no deja espacios para dudas. Sólo el surgimiento de un fenómeno como Mike Trout, con los Angelinos de Los Ángeles, hará imposible que Yoenis sea el Novato del Año en la Liga Americana.

Un robusto average de .292, 23 cuadrangulares, 82 remolcadas, 53 extrabases, velocidad en las almohadillas, 16 bases robadas en 20 intentos y una defensa sólida fue lo que dejó Céspedes en su año de debut.

Y más aún. Fue líder, a pesar de no conocer el idioma inglés. Pero el cubano dejó que su accionar sobre el terreno hablara por él. En gran medida, fue responsable de que Oakland avanzara a los playoffs.

Antes de iniciarse la campaña regular, expresé mis dudas sobre sus posibilidades de imponerse de golpe en las Mayores y prometí ser el primero en reconocer si me equivocaba.

Lo prometido es deuda. Reconozco que no le tuve mucha fe, pero Céspedes se encargó de demostrar mi error. Como compatriota sólo me queda enorgullecerme de él.


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2 Comments

  1. pedro quesada

    Rectificar es de sabio hermano,el joven tenia tremendas condiciones,como muchos peloteros en cuba,un amigo de el ,aquí en Venezuela ,que es medico ,mientras estaba yo ingresado el fin de año ,me decía que el rendiría en el mejor béisbol del mundo,su amigo de infancia no se equivoco y yo asumí la responsabilidad de defender-lo, seguirá mejorando este año, para sentirnos todos nosotros orgullosos.Feliz día.

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