“No hay mal que dure cien años”, Aledmys Díaz

Aledmys Diaz #36 of the St. Louis Cardinals points to Yadier Molina after Molina threw the ball to second to catch Aaron Hicks of the New York Yankees stealing to end the third inning on April 16, 2017 at Yankee Stadium in the Bronx borough of New York City. (Elsa / Getty Images)
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Aledmys Díaz tuvo una espectacular primera campaña como titular en el campocorto de los Cardenales de San Luis, siendo nombrado al Juego de Estrellas 2016 y quedando quinto en la votación para el galardón de Novato del Año. Hace apenas dos años, Díaz fue firmado como agente libre internacional por los Cardenales, después de haber nacido en Cuba, criándose en la misma calle que su mejor amigo de la infancia, José Fernández.

Esta temporada 2017, Díaz está buscando continuar el éxito que lo llevó a hacer realidad su sueño de jugar en “el mejor béisbol del mundo” y al mismo tiempo recordar para siempre a su fallecido amigo. Ya iniciada su segunda temporada, Díaz nos habla del legado de Fernández, de cómo se trasladó a los Estados Unidos y del futuro de las relaciones entre Grandes Ligas y su amada Cuba.

– ¿Por qué decidiste poner las iniciales de José Fernández en tu guante?

“En el offseason [la temporada muerta] estaba pensando en la casa de una forma de honrarlo. [Fue mi amigo desde niño y] no puede estar conmigo todos los días aquí en el terreno. Creo que se me ocurrió la idea de poner su iniciales en mi guante junto a mis iniciales también, es una forma de tenerlo cercano a mí durante la temporada”.

– ¿Es algo difícil ver sus iniciales y saber que ya no está con nosotros?

“Sí, es bien difícil. Lo que más pienso es que esto es lo que más le gustaba hacer a él, estar aquí todos los días en el terreno con sus compañeros. Pero a la vez creo que tomo las cosas positivas que él nos dejó, uno quiere venir aquí a dar lo mejor que uno puede hacer y jugar al cien por ciento para su equipo”.

– El número de peloteros cubanos en Grandes Ligas sigue creciendo, ¿qué significa para ti que estén teniendo tanto éxito?

“Primeramente [hay que] estar agradecidos con esa primera generación en los años sesenta que vinieron a este país y que nos abrieron el camino. Después en la década de los noventas, [René] Arocha, [Orlando] ‘El Duque’ [Hernández], son personas de las que estoy muy agradecido con ellos también por abrirnos las puertas y que los equipos tengan confianza en nosotros de darnos la oportunidad de firmarnos y de jugar todos los días. [Me siento] muy contento y orgulloso de los peloteros cubanos que han puesto el nombre del béisbol de Cuba bien en alto aquí en los Estados Unidos. Esperemos que en los próximos años se sigan sumando muchachos jóvenes y que puedan contribuir a crecer el movimiento latino en las Grandes Ligas”.

– ¿Hay forma de describir el haber venido de Cuba y lograr tu sueño de titular con San Luis y llevar el número 36?

“Todo latino que está en Grandes Ligas sabe lo difícil que es para nosotros llegar aquí a jugar a este nivel. Tener la posibilidad de jugar todos los días al máximo nivel del mejor béisbol del mundo es muy difícil. Simplemente no tomo nada por sentado. Creo que una cosa que he aprendido es que es un deporte muy difícil y uno tiene que experimentar cosas nuevas todos los días pero al igual mantenerse enfocado. Es una temporada larga. Simplemente confiar en el proceso y mantenerse trabajando duro todos los días”.

– Cuando miras atrás todo lo que pasaste para llegar hasta aquí, ¿valió la pena?

“Sí, sí, seguro. Uno tiene que tomar riesgos en la vida para tener buenos resultados. Simplemente contento y agradecido con Dios por darme la oportunidad de llegar a este gran país y hacer lo que me gusta que es jugar la pelota”.

– ¿Ya te has dicho a ti mismo ‘lo logré’?

“Me falta mucha pelota por jugar. No quiero dar por sentado que estoy en Grandes Ligas; jugando todos los días. A veces esa mentalidad puede hacerte daño como pelotero. Simplemente quiero seguir trabajando fuerte y esperar jugar 10 o 15 años en Grandes Ligas y mirar atrás y decir ‘lo logré’. Falta mucho béisbol por jugar, faltan muchas cosas por hacer, y espero que Dios me dé la posibilidad de estar saludable y jugar una gran carrera aquí en Estados Unidos”.

– ¿Has tenido uno de esos momentos en que te olvidas que eres pelotero y te conviertes en ‘fan’?

“Sí, el año pasado cuando fuimos a Anaheim y vi a [Albert] Pujols por primera vez. En el 2006, yo tenía 16 años y estaba en la escuela viéndolo en el Clásico Mundial, y yo estar ahí jugando en contra de Pujols fue algo increíble. Después, en el Juego de Estrellas, poder estar ahí en el camerino con los mejores peloteros de las Grandes Ligas y también tener la posibilidad de estar con [David] Ortiz en su último año fue algo increíble”.

– Viniendo de Cuba, ¿a qué fue lo más difícil de adaptarse?

“Hacer los ajustes fuera del terreno es lo más difícil. A llegar aquí a este país, no sabía lo que era una tarjeta de crédito. Tuve que hacer muchos ajustes, [con] el idioma también. Pero tuve la oportunidad y la bendición de haber firmado con los Cardenales. Ellos me ayudaron mucho en este proceso. Tuve compañeros muy buenos en las ligas menores que también me ayudaron en ese proceso. Simplemente es preguntar. Creo que a veces nos cohibimos un poco nosotros los latinos de ir a un compañero americano y preguntarle. Creo que uno tiene que poner el interés de su parte y aprender el idioma y después ser capaz de hacer los ajustes.

También con la comida fue muy difícil. El primer año no tenía a mi familia conmigo, y era de restaurante a restaurante. Llegaba al restaurante y el menú no tenía foto. Entonces uno siempre señalaba con el dedo algo que pareciera como familiar. Es bien difícil hacer ese ajuste. Para nadie es un secreto cuando uno come ya dos semanas en restaurante ya no sabe igual la comida. Pero simplemente tuve que ampliar mi paladar. Tuve que comer sushi, todo tipo de comida para ir variando un poco, y eso ayuda”.

– ¿Cuánto tiempo te tomó sentirte cómodo con el inglés?

“Un año y medio. Tenía muy buenos compañeros en Doble A, el primer año, y ellos me ayudaron mucho. Un compañero puertorriqueño, Jonathan Rodriguez, me ayudó mucho; siempre oyendo los consejos que él me daba.

Tener compañeros latinos en ligas menores fue muy importante, [y] sobre todo, tener la confianza. El manager en Doble A también me ayudó mucho en ese momento. Se me acercaba todos los días y me hacía preguntas. Pero indiscutiblemente, cuando uno está rodeado de latinos se le hacen las cosas más fáciles”.

– En términos de ver películas y televisión, escuchar música o leer, ¿prefieres hacerlo en inglés o en español?

“Indiscutiblemente, el español sigue siendo mi primer idioma. Siempre que pueda hacer las cosas en español, [como] ir al banco o al médico, uno siempre prefiere hacerlo en su idioma. Pero es importante combinar los dos idiomas, así que veo las noticias en inglés, o una película o escucho música en inglés”.

– ¿Qué haces para mejorar tu aprendizaje del inglés?

“Ver la televisión, sin subtítulos; sólo escuchar. El año pasado tuve la posibilidad de ver mucho el show de Ellen y me gustaba mucho. Es bien graciosa. Te mantiene entretenido y a la misma vez enfocado. Te cautiva. Me gustaría conocerla algún día”.

– Cuando estabas en Cuba, ¿soñaste alguna vez que todo esto era posible?

“No, era demasiado lejano para mí. La mentalidad que uno tiene en Cuba es llegar al equipo nacional, jugar varios años ahí. Nunca pensé tener la posibilidad de llegar a Estados Unidos y jugar a este nivel. Cuando uno tiene la posibilidad de ver a [Yoenis] Céspedes, a [Aroldis] Chapman, peloteros que jugaron conmigo en Cuba y tuvieron la posibilidad de llegar aquí primero y tener resultados, creo que eso nos abre un poco la mente a nosotros de ‘si ellos pudieron, nosotros también podemos ir allá y hacer un buen trabajo'”.

– ¿Ves el día en que el pelotero cubano pueda llegar a MLB y firmar como cualquier otro pelotero?

“Sí, por supuesto. En algún momento tiene que cambiar. Hay un dicho cubano que dice ‘que no hay mal que dure cien años’ y espero que no dure mucho más. Tienen que darse cuenta que uno tiene que tener la posibilidad de elegir donde quiere jugar y donde quiere vivir. No hay nada político en eso. El ser humano tiene que tener la facilidad de que si quiere jugar en Estados Unidos o en Japón o donde tus condiciones te den, que tenga la posibilidad de experimentar ese béisbol. Esperemos que en un futuro el gobierno cubano se dé cuenta que lo que un pelotero cubano quiere al venir aquí no es cuestión de política, es para probarse en el mejor béisbol del mundo”.

– Háblame de la diferencia principal entre un camerino de Grandes Ligas y los de Cuba

“El profesionalismo. Aquí cada quien sabe lo que tiene que hacer para estar ready para la temporada. A veces en Cuba tenemos un paternalismo, queremos que nos digan todo lo que tenemos que hacer. Esa es una cosa que también me chocó mucho cuando llegué aquí. A veces llegaba al estadio a las 7 de la mañana y tenías una hoja, donde decía dónde tenías que estar y adonde tenías que ir a cierta determinada hora y eso era una cosa que nunca había hecho. Siempre tenía alguien diciéndome dónde tenía que estar. Creo que eso es algo con lo que todos los latinos tenemos que lidiar cuando llegamos aquí. Cada quien tiene que tener su rutina y saber lo que tiene que hacer para estar ready para el juego.

Fue muy difícil adaptarse a eso, sobretodo el primer año. Se me hizo muy difícil porque llegaba y no sabía dónde tenía que estar; no tenía una rutina. Eso se va aprendiendo con el tiempo, lo que necesitas hacer para estar listo para ese día, para el resto de la semana, para el resto de la temporada”.

– ¿Cómo fue alejarte de la familia?

“Fue muy difícil. Es muy difícil tener todos estos logros, como el año pasado, ir al Juego de Estrellas, estar todo el año en Grandes Ligas, y no tener la posibilidad de compartir con las personas que uno quiere. Que no tengan la posibilidad de venir aquí a Estados Unidos o uno poder ir allá [a Cuba] a compartir esos logros. Es bien difícil, pero a la misma vez me da fuerza para seguir adelante y poder poner el nombre de mi familia en alto”.

– ¿Quiénes están aquí en Estados Unidos?

“Tengo la posibilidad de tener aquí a mi mama, a mi papá y a mi hermana, pero estuve casi dos años solo. Mi tío Nelson y mis demás tíos fueron quienes me inculcaron el béisbol. Mi tío fue quien me llevó al terreno, el que me empujo más en mi carrera. Todavía lo llamo y le pido consejo. Por teléfono hablamos todas las semanas y lo mantengo al tanto de lo que voy haciendo. Sin descartar a mi mamá y mi papá, mi tío Nelson ha sido la influencia más grande. Todo lo que recuerdo del béisbol se lo puedo atribuir a él – la forma de coger rolas, la forma de batear. Es una persona que siempre me llevó de la mano.

Es difícil para mí que él no pueda ver mis logros. Allá [en Cuba] tengo un amigo que le muestra algunos videos míos, pero cuando necesito ayuda en algo, ya ha pasado una semana o más, así que no podemos comunicarnos. Sería unos de los puntos claves para mí, que mi tío me vea jugando en Grandes Ligas”.

– ¿Regresarías a Cuba?

“Eso es lo que uno anhela como cubano. A nosotros no nos dejan entrar en ocho años. Pero [la visita a Cuba] fue algo muy bueno de parte de MLB. Alguien tiene que dar el primer paso y lo más importante es en un futuro abrir las puertas para esos niños que están comenzando a jugar béisbol en Cuba sueñen con la posibilidad de algún día jugar aquí en Grandes Ligas. Espero que se abran las puertas de una vez por todas y podamos ir allá como hacen todos los peloteros puertorriqueños, dominicanos, venezolanos, que juegan un año entero aquí en Grandes Ligas y después regresan a su país”.

– ¿Cuánto te preocupa la situación política actual y la manera en que pueda afectar a los latinos?

“Lo más importante es estar siempre al lado de los latinos con un mensaje positivo. Aunque pasemos cosas difíciles, también tenemos que reconocer todos los logros y el gran aporte que han dado los latinos a este gran país. Siempre estoy apoyando mi gente latina, siempre que puedo dar un buen consejo o algo positivo. Venimos a este país con muchos sueños y simplemente venimos a trabajar fuerte. Creo que esa es la cosa que es más importante en nosotros los latinos”.

Post source : Marly Rivera / ESPN Digital

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