Panorama complicado para Iglesias

Torpedero cubano Jose Iglesias en la temporada 2012 de las Grandes Ligas. Getty Images)

El pasado diciembre José Iglesias estaba en su casa de Miami preparándose para celebrar con su familia cuando se enteró que los Medias Rojas habían firmado al torpedero Stephen Drew.

La competencia para la cual se preparaba el cubano había terminado sin ni siquiera comenzar. El pacto por 9.5 millones le garantizan a Drew una plaza de regular para la venidera temporada.

“No tenía ni idea”, dijo Iglesias. “Me enteré de ello por los medios de comunicación, leyendo el periódico. Simplemente sucedió, pero lo tomé como un reto. ¿Qué podía hacer?”

Muchas cosas han cambiado para el joven desde que llegó de Cuba en 2009. Se convirtió rápidamente en el “futuro campocorto de los Medias Rojas” sin embargo, ahora está atrapado entre Stephen Drew y nuevos prospectos de la posición, encabezados por Xander Bogaerts, que tratan de empujarlo fuera del camino.

A medida que construye una vida plena en Estados Unidos con su novia y su hijo de 2 años de edad, Iglesias sigue buscando su lugar en el béisbol después de cuatro años con los Medias Rojas.

“Yo creo en él – diablos, sí, creo”, expresó el segunda base Dustin Pedroia, quien durante el invierno lo invitó a su casa en Arizona para entrenar juntos durante cuatro días. “Ponte en su lugar. Él no sabía inglés cuando llegó a los Estados Unidos, no tenía familia aquí, ni amigos, ni nada”.

“Fue bastante duro, pero debe estar orgulloso de la forma en que ha respondido hasta ahora”.

Iglesias es un jugador defensivo extraordinario, tan talentoso que la página “Baseball Prospectus” recientemente lo nombró el mejor jugador de cuadro en todas las ligas menores.

“Él tiene la capacidad de hacer las jugadas de rutina, algo que no vale la pena mirar, pero luego te puede dejar asombrado cuando convierte las jugadas espectaculares en algo simple “, escribió la publicación. “Es un defensor de élite y en realidad no hay nadie que se le acerque en las ligas menores”.

Sin embargo, su débil ofensiva le ha impedido ser un jugador de todos los días. Promedió para .135 en 35 juegos de Grandes Ligas en las últimas dos temporadas y .264 con un OPS de .626 en sus años en las menores.

Iglesias produjo sólo 11 extrabases en 353 turnos al bate para el equipo Pawtucket de Triple A en 2012.

“Se necesita tiempo”, dijo Pedroia. “La gente dice que no puede batear. Pero, ¿cuántos turnos al bate ha tenido en Ligas Menores?”.

Buena pregunta. El habanero ha jugado 261 partidos en las menores con 1.076 apariciones al plato. Pedroia por ejemplo, jugó en 270 partidos en las menores y tuvo 1.216 apariciones antes de que subiera al equipo grande de los Medias Rojas.

Pedroia también tuvo la ventaja de jugar tres temporadas en un programa universitario de primer nivel en el Estado de Arizona, jugó 42 partidos en clase A y 66 en Doble-A con el Portland antes de ser ascendido a Triple A.

Iglesias vio acción solo en 13 partidos en la liga de novatos en 2010, antes de que los Medias Rojas lo subieran a Doble-A Portland donde participó en 57 desafíos.

“El era tan talentoso cuando llegó, que se violentó algo su desarrollo y su curva de aprendizaje no fue la correcta” afirmó Arnie Beyeler, coach de primera de Pawtucket quien también coincidió con Iglesias en Doble-A.

Al Manager de los Medias Rojas, John Farrell se le preguntó si este apresuramiento pudiera haber afectado el desarrollo ofensivo de Iglesias.

“Ese es un punto muy discutible”, dijo. “No sé que se puede identificar en solo un año la razón por la cual su lado ofensivo no se ha desarrollado tan rápido como su defensa”.

“Todo está en mi mente, y estoy más positivo ahora”, dijo el cubano. “Creo en el proceso. Yo no voy a cambiar porque he tenido un mal juego, eso es sólo el béisbol. En mis primeros dos años, aprendí algo nuevo todos los días, y eso es bueno”.

Iglesias tiene cuatro dobles y un jonrón en 31 turnos al bate durante los entrenamientos de primavera de este año y está haciendo mejor contacto con la bola.

“Creo que está empezando a resolver algunas cosas”, dijo Farrell.

Se espera que “Candelita” comience la temporada en Triple-A con el Pawtucket, pero inclusive a ese nivel podría quedar relegado por Bogaerts, un talento de 20 años de edad, considerado el mejor prospecto de la organización.

Los Medias también tienen a Deven Marrero, seleccionado en la primera ronda del draft en junio pasado y al dominicano de 19 años, José Vinicio, quien firmó con un bono de $ 1.9 millones.

Otro campocorto, de 19 años de edad, Tzu-Wei Lin de Taiwán, firmó por $ 2.05 millones la temporada pasada.

“Tenemos un montón de chicos”, dijo Iglesias. “Tenemos mucho talento. Sólo sé que tengo que trabajar”.

El mensaje es claro: José tiene competencia, y su estatus de “futuro campocorto de los Medias Rojas” es cosa del pasado.

“Creo que la competencia es lo mejor que le puede pasar a cualquiera. Cuando se tiene la competencia en un caso como este, el resultado es beneficioso para todos incluyendo la organización”. Señaló Farrell.

La paciencia de los Medias Rojas con el cubano no se ha agotado aún, pero la campaña que se avecina podría poner la tapa al pomo, entonces solo quedaría ver si algún otro equipo decide sacrificar su ofensiva por la maravilla de su guante.

“Él tiene calidad para jugar en Grandes Ligas y estoy seguro de que llegará el momento en que será un jugador de grandes ligas muy bueno”, sentenció el manager.

¿Será con los Medias Rojas?

Farrell hizo una pausa durante unos segundos antes de responder y contestó con el grado de incertidumbre que rodea al caso Iglesias:

“Bien podría ser,” dijo finalmente.


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