Pimienta cubana en Medias Blancas

Chicago White Sox's Dayan Viciedo, left, laughs with Jose Abreu during spring training. (AP Photo/Paul Sancya)

Al traspasar la puerta, se escucha un son caribeño, pegajoso.

“…Y mira como vengo, con todo lo que tengo…”, dice el coro de la canción que suena en el clubhouse.

La música viene del Ipad de Dayán Viciedo y está contagiando a unos cuantos en el recinto.

Adrián Nieto se le acerca y le dice: “Oye Dayán, súbele un poquito”. Y éste le hace caso.

José Abreu hace un gesto como si el son nada tuviera que ver con él, pero mueve la cabeza a su ritmo.

Mientras que Alexei Ramírez, a unos metros de Viciedo, está esperando el momento para unir su voz a la letra de la canción. Y llega. “…Nosotros somos gente de calle, nosotros somos Cuba…”

En ese momento fue obvio. Era un son cubano, presentado por Gente de Zona e Issac Delgado, llamado: “Somos Cuba”.

Y es verdad, ellos son Cuba.

Dentro de los Medias Blancas de Chicago estos cuatro hombres han traído un poquito de esa tierra que tuvieron a que abandonar para luchar por sus sueños, pero que nunca han dejado atrás en sus recuerdos, ni en sus anhelos.

“Aquí estamos, es como sentirnos en Cuba. Estamos viviendo aquí un pedacito de nuestra isla”, dice Ramírez, el mayor y líder del grupo.

Entre él y Viciedo se han encargado de recibir y hacer sentir como en casa a Abreu y a Nieto, los recién llegados a la organización de Chicago, que pudiera ser la primera en Grandes Ligas, desde 1969, cuando lo hiciera la de los Indios de Cleveland, en tener a cuatro jugadores cubanos en su roster de 25 para abrir la temporada.

Para Abreu, el primera base del equipo firmado por 68 millones de dólares y seis años, lo que han hecho sus compatriotas es un relajo, pero un relajo bien tomado por él.

“¡Diablo!. Son demasiado jodedores aquí adentro, pero como siempre lo digo, le doy gracias a Dios por permitirme estar aquí junto a ellos. No tengo cómo agradecerles todos los gestos que han tenido conmigo”, confiesa Abreu, quien tiene en el locker contiguo, del lado derecho, a Viciedo.

Ese ambiente entre ellos cuatro es distendido, constantemente bromean, ríen y hablan, no solo de béisbol, sino de sus tiempos en Cuba, de sus recuerdos. Incluso comparten hasta algunos de sus gustos.

“Con Viciedo siempre hablo de la música y de los tenis y con Alexei de su tabaco, de los Cohíba y los Monte Cristo, que son los que más nos gustan”, dice Nieto, quien por ser el menor del grupo tiene que hacer los mandados. “Abreu siempre me dice que le busque un poco de agua o un café y yo eso lo hago. Ellos se burlan de mí, porque dicen que tengo un pie muy grande para mi tamaño y cosas así, pero eso es chiste. Me dicen zapatón”.

De los cuatro es Viciedo el más extrovertido y pícaro dentro del grupo, es también el encargado de poner la música y encender el ambiente.

“Yo solo hago algunas cosas para que nos sintamos bien. La música es mía, porque soy el que más pendiente está de eso. Lo que nos gusta escuchar es reggaetón cubano, con Gente de Zona y eso”, expresa el jardinero, quien ahora busca otra canción que mantenga animado el ambiente.

Hay momentos en los que Viciedo y Nieto se unen para hacerle maldades al más serio de los cuatro, Abreu, quien también se las trae.

“Entre Adrián y Viciedo siempre me están jodiendo, me tumban la silla para el piso. Siempre me están haciendo maldades y yo tranquilo”, comenta Abreu.

Pero Ramírez señala que el inicialista no es ningún santo, que es de esos a los que le gusta tirar la piedra y esconder la mano.

“Él (Abreu) parece que no habla mucho, pero si habla y a veces hace sus cosas y nos jode a todos”, asegura el campocorto, quien se autoproclama el rey del domino, pese a ser el único del grupo al que le gusta jugarlo.

Finalmente Viciedo encuentra otro son, nuevamente de Gente de Zona, y el ritmo caribeño se apodera del entorno.

Abreu niega, aunque con una sonrisa, que la acusación de Ramírez sea cierta, pero si admite que a veces le manda a ser mandados a Nieto, el único del grupo que aún no tiene su cupo seguro en el equipo.

“Con Adrián tengo un relación particular, con una bonita experiencia, a pesar que nos conocimos aquí, en el mini camp en el que estuvimos –en enero–“, dice Abreu, antes de agregar: “Él (Nieto) me ha ayudado mucho en la parte del idioma. Yo le dije que me ayudara en la parte del idioma que lo ayudaba en el bateo, y eso es lo que estamos haciendo ahorita”.

La amistad y empatía que Nieto ha creado con Abreu ha generado que lo vea ahora “como a un hermano mayor”.

Es este ambiente, de cercanía y calor humano, el que este grupo de cubanos quiere mantener y transmitir a sus compañeros dentro de los Medias Blancas.

“Nosotros nos queremos unir y queremos unir a los americanos también para que tengamos un poquito más de pimienta en el clubhouse, porque así podemos tener buenos dividendos en los partidos”, asegura Abreu.

Publicado en ESPNDeportes.com por Billy Russo.

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2 Comments

  1. PEDRO PABLO

    Esa unidad les puede ayudar mucho a trabajar con mas armonia y alegria que es muy importante , poder retroalimentarse mutuamente de sus fortalezas y debilidades los puede hacer mas fuertes y utiles asu club .QUE EXISTA SIEMPRE ESA UNIDAD POR EL BIEN DE TODOS , LOS FELICITOS…….exitos en esta campaña.

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