Pinar regresa a casa con un empate

El equipo de Pinar del Río venció hoy por 4-3 a Ciego de Ávila e igualó a un triunfo por bando la Gran Final del Campeonato Cubano de béisbol.

Los pinareños sabían que una división de honores en campo contrario era un resultado satisfactorio y el timonel Alfonso Urquiola no escatimó esfuerzos en busca del éxito.

Urquiola mandó al box al zurdo Julio Alfredo Martínez, un zurdo de 20 años con mucho control, que sabe mezclar a la perfección sus envíos, muchos de los cuales hicieron lucir mal a los bateadores rivales.

Fue la primera sorpresa del choque, porque en el banquillo quedó el ex internacional Vladimir Baños, mucho más experimentado y con un palmarés más voluminoso. Martínez trabajó seis entradas y un tercio, permitió tres carreras con siete hits, recetó cinco ponches y otorgó un par de boletos para su primer éxito de la final.

Baños lanzó el resto y aunque estuvo en complicaciones logró contener el empuje rival para su primer salvamento de la postemporada.

El manager de los pativerdes mandó a la banca a el slugger Yosvani Peraza, como castigo por su apatía en el primer partido de la final, en el cual cargó con cuatro ponches, el último de ellos sin intentar pegarle a la pelota.

Un cuadrangular de Willian Saavedra puso delante a Pinar en el cuarto capítulo y la diferencia se amplió con otras dos en el quinto, pero Ciego emparejó en el sexto por jonrón con dos en bases de Rusney Castillo.

Saavedra pegó tres hits en cinco turnos y remolcó dos carreras para la causa pinareña, mientras Duarte bateaba un par de sencillos y también impulsaba a dos compañeros, entre ellos al que marcó la diferencia en el choque.

Los lanzadores pinareños no permitieron más libertades hasta el noveno, cuando los locales llenaron las bases con dos outs, pero el antesalista Raúl González cedió el último en batazo por el cuadro.

Después del choque, el jovencito Martínez admitió que el aire fuerte que sopló durante todo el choque desde el jardín central hacia el home lo ayudó mucho, sobre todo con sus lanzamientos en recta.

“Había mucho aire y eso me benefició, y, además de con la recta, tenía control sobre los rompimientos, a los cuales apelé siempre que estuve encima en los conteos”, dijo el novel tirador.

Martínez trabajó en la temporada regular cada seis o siete días, pero, según comentó, está dispuesto a hacerlo cuando el manager lo disponga, “porque una final es siempre una final”.

Mientras, Willian Saavedra, recordó que vencer una vez en campo rival es siempre un buen resultado, porque es a lo que todo equipo aspira al comenzar una serie como esta.

“Ahora quedan cinco juegos y tres los jugaremos en nuestro campo. Por eso fue importante vencer hoy, aquí, en el José Ramón Cepero”, finalizó.

La serie se muda ahora al Capitán San Luis, de Pinar del Río, donde volverán a enfrentarse el venidero miércoles en horario nocturno.

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