Premundial. La derrota de Cuba no es huérfana

Por primera vez en mi vida me dio lo mismo, dejé de apoyar a mi equipo y el resultado final pasó a un segundo plano. Solo me interesaba ver cuantas barrabasadas más cometería la ilustre dirección del Cuba, sobretodo por aclarar mi duda, pues a estas alturas no estoy seguro de ser un conocedor de beisbol; ¿o fue realmente beisbol lo que jugaron nuestros muchachos en Puerto Rico?

En esta ocasión ni voy a decir lo meritorio del segundo lugar, ni que dejaron la piel en el terreno, ni que nada. El equipo del patio jugó aceptablemente, 8 victorias y 3 derrotas, y se podrían mencionar algunas individualidades destacadas, pero no es mi intención.

La verdad más palpable del evento de Puerto Rico fue que Cuba era el único equipo con los mejores jugadores de su país. Ningún otro conjunto, a pesar de los jugadores experimentados, los deseos de ganar y el terreno mediante, logró una nómina de primer nivel.

Desde que se hizo el corte final de 24 peloteros toda la prensa anunció las grietas que podrían generar el descalabro, pues desde su propia concepción el equipo estaba condenado al fracaso.

¿Cómo es posible que unos cuanto periodistas hallan predicho lo que nadie en la Comisión Nacional o la misma directiva vio? Quizás sea aquello de que mi beisbol, no es el que el Cuba juega.

La idea de 11 lanzadores no es totalmente descabellada (ver Estados Unidos, con 9 victorias y un solo revés), pero no se aplica al beisbol de la Isla. No es copiar y pegar como en la computación. Eso es un arduo trabajo a realizar desde la base. Ejemplo: en la Serie Provincial de este 2010 en Ciudad de la Habana, la mayoría de los relevistas de Industriales y Metropolitanos en la Nacional, eran abridores en sus respectivos equipos municipales.

El Cuba del prepanamericano y premundial, llevó 11 lanzadores, que colectivamente iniciaron 163 partidos y relevaron solo 27 en la campaña nacional 2009-2010. Los 11 eran ciertamente abridores. Ninguno de ellos, con el rol de apagafuegos en vigencia.

El picheo fue lo mejor del equipo cubano, pero no debieron ser 5 abridores, sino 4. Eran 11 partidos y realmente no existió la rotación que esperábamos. Yulieski Gonzalez abrió la semifinal por Cuba con 7 días de descanso y un único encuentro lanzado frente a Canadá. Norge Luis Vera trabajó por el oro, con 5 días de reposo. Miguel Alfredo Gonzalez (para muchos la estrella del picheo de este Cuba) ganó frente al débil Argentina, perdió contra el campeón Dominicana y no vio mas acción. Freddy Asiel y Vladimir Garcia resolvieron par de encuentros per cápita, con 6 y 4 días de descanso respectivamente, para complementar las 11 aperturas. ¿Si las cartas de triunfo eran Vera y Yulieski Gonzalez, por que el zurdo abrió el cuarto juego del torneo y no el segundo?

El evento terminó y aun no tengo claro cual era la función real del derecho de 24 años Yadier Pedroso, que lo mismo venia en el séptimo que en el octavo, con el juego ganando o perdiendo. ¿Quién era el cerrador del equipo? ¿Había cerrador? ¿A que fueron Lazo, Osmel Jiménez y Norberto Gonzalez, con 7 y un tercio de actuación entre los tres, tarea que podía realizar uno solo?

Cuando critiqué la inclusión de Yulexis La Rosa no era algo personal, sino la corazonada que el muchachón estaría calentando el banco y sería totalmente invisible a la hora de buscar opciones ofensivas. También dije que el hueco del Cuba estaba en el campo corto y a pesar de la producción destacada de Borroto, está claro que no existe un regular establecido, que imponga respeto en esa posición. (El triple del dominicano Alexis Gómez que definió el oro, fue un rutinario rolling al torpedero, que llegó hasta la cerca y limpió las bases) Borroto con el guante, aun no me convence.

Pero eso son dos señalamientos previos que le hice al equipo. Eduardo Martin Saura, el doctor en beisbol, me ha demostrado que soy un ignorante en mi deporte favorito, pues no me explico como:

  • Alexei Bell, abrió en el banco, se coló en el Todos Estrellas del torneo y fue quinto, segundo y primer bate, turnos en la alineación que son diametralmente opuestos.
  • Otra de mis dudas fue la formula para decidir si jugaba José Dariel Abreu o Alexander Malleta. “Pito” con par de momentos de gloria y Malleta con solo uno. Creo que Martín uso la solución de la moneda, explico: usted tira una moneda, si sale estrella juega Abreu y si cae escudo…creo que ya entendieron.
  • Sorpresivo que el líder en hits del evento (Héctor Olivera), fuera enviado al banco en el partido por el pase a la Final (todavía estoy boquiabierto).
  • Yulieski Gourriel jamás había estado fuera de la alineación del equipo nacional y Martin decidió (muy tarde) romper con este esquema y enviarlo a la banca en el juego de la discusión del torneo. En 10 juegos anteriores el “Yuli” fue nueve veces el tercer bate y de pronto le damos un “bancazo” en el partido final. (Esta decisión solo puede ser tomada por un genio) .
  • El propio Yulieski y su eterno rival Michel Enríquez jugaron en la final y la semifinal, respectivamente, en el campo corto, injustificando así la presencia de Aledmis Díaz en la selección y llevando mi imaginación más allá del limite permisible.
  • Me da lo mismo Luis Jova, que Linares, que el propio Martin. Los corrings en las bases fueron desacertados en varias ocasiones, y vi jugadores muy lentos intentando anotar, sin outs en el pizarrón; corredores en segunda partiendo para tercera con rolata al torpedero; partidos desbalanceados y bateadores intentando convertir hits en dobles y dobles en triples.
  • La selección desde su nacimiento estaba corta de presupuesto en el trabajo de emergencia y de hecho los cuatro jardineros estaban alineando diariamente. La tapa al pomo hubiera sido la lesión uno de ese cuarteto y ver a La Rosa o Malleta jugando en el outfield.
  • Está fue casi la mayor barrabasada del evento, pues en el partido contra los norteamericanos, Michel Enríquez salió a calentar a la zurda al bullpen y no quiero ni saber porque.
  • Y la peor, sin dudas: ¿En qué liga del mundo Aledmis Díaz sale a correr por Michel Enríquez, con el juego empatado, un out, el gane en la antesala y bateando el tercer bate?

Hay más, pero ustedes van a terminar burlándose de mi, pues evidentemente Martin me ha dejado tonto con su dirección de doctorado y no puedo darme ese lujo.

Se que el Cuba se dirige con mucha presión, pero si Martin no puede hacerlo que lo diga, pues quedar en ridículo a nivel internacional es mucho peor.

Alguien tiene que ponerle un freno a este show, pues con Argentina (¡ARGENTINA!!!) estábamos ganando 5 por 1 en el octavo inning; con Nicaragua estuvimos 1 por cero perdiendo tras 6 capítulos; Canadá nos tuvo sufriendo 2 a 1 tras 5 entradas; a las Antillas Holandesas solo le anotamos 6 veces en las primeras 7 entradas y ni hablar de los juegos de la segunda ronda donde nos enfrentamos a equipos D (estoy siendo conservador) por Dominicana, Puerto Rico, Panamá y Estados Unidos. La solución no es seguir jugando con uniformes rojos (¿Y los azules donde están?) e invocar a todos los santos. La solución es que los atletas entiendan y sean utilizados en sus verdaderas funciones.

El padre de la derrota no es ni la Comisión, ni los atletas, sino Eduardo Martin Saura, que escogió a su equipo y lo mal dirigió todo lo que quiso. Nada personal nuevamente, pero al pan, pan y al vino, vino.
Sin más por ahora,

Daniel de Malas Andreu.

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