Puerto Rico y Holanda ofrecen disertación de cómo se juega al béisbol

Jonathan Schoop #6 of the Netherlands reacts aftering sliding into home and being tagged out by catcher Yadier Molina #4 of the Puerto Rico in the fifth inning during Game 1 of the Championship Round of the 2017 World Baseball Classic at Dodger Stadium on March 20, 2017 in Los Angeles, California. (Harry How / Getty Images)
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Por Jesús Hernández Villapol

El partido de la fase semifinal en que Puerto Rico derrotó en la oncena entrada a Holanda en el Dodger Stadium de los Angeles, tras 4 horas y 19 minutos, en el Clásico Mundial de Béisbol es uno de esos juegos que deberíamos guardar en nuestra videoteca y acudir a él una y otra vez para ejemplificar por qué es grande y bello este deporte.

Los boricuas mantuvieron su invicto y se convirtieron en finalistas por segunda ocasión consecutiva en estas lides, desplegando un juego armónico de grandes jugadas a la defensa, de batazos oportunos, con un pitcheo que supo hacer daño al rival, pero con una alegría y entrega, que ya son sellos de distinción entre los peloteros caribeños.

Pero Holanda no fue menos y ahora entiendo por qué llegaron hasta esta fase y también, cómo pudieron aplastar al equipo de Cuba de la forma en que lo hicieron -14 a 1- para conseguir su clasificación. Es una selección que lo tiene todo, buena defensa, excelente pitcheo y bateadores temibles que infunden respeto en la caja de bateo.

Los tulipanes llevaron el juego a extrainnings y forzaron a decidir por la regla desempate en el onceno capítulo. Por derecho propio pudieran haber sido los vencedores.

Fue un desafío espectacular, de tensiones y de mucha entrega. El resultado final de 4 carreras a 3 muestra lo reñido del choque, que tuvo maravillas a la defensa por parte del receptor boricua Yadier Molina, con dos corredores sorprendidos en la almohadillas en la primera entrada y un bloqueo de leyenda en el plato en el quinto capítulo, gracias a preciso tiro de relevo de Javi Báez. Molina es un líder natural, pero en este equipo el liderazgo es colectivo.

Pero seríamos injustos si no hacemos mención a los defensores del diamante puertoriqueño, con Carlos Correa ,en la antesala, Francisco Lindor en el campo corto y Báez en la intermedia, todo un cerrojo lleno de elegancia y espectacularidad. A la ofensiva fueron también decisivos con 7 imparables entre los tres, incluyendo cuadrangular, doble y 2 carreras impulsadas.

Los holandeses tuvieron en Wladimir Balentien a su hombre grande desde la caja de bateo, al conectar de cuatro tres, con batazo de vuelta completa y doblete incluído, con tres compañeros remolcados hacia el plato y dos anotadas. Para Balentien fue su cuarto jonrón del Clásico Mundial, con 12 carreras remolcadas.

Puerto Rico espera por rival para discutir el título del Clásico Mundial de Béisbol, un certamen que con juegos como el que disfrutamos hasta la media noche del 20 de marzo, le dará larga vida a la justa y prestigio al deporte de las bolas y los strike.

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