Réquiem por Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol

Javier Baez #9 of team Puerto Rico jokingly takes the hat off Marcus Stroman #6 of team United States after team USA's 8-0 win over Puerto Rico during Game 3 of the Championship Round of the 2017 World Baseball Classic at Dodger Stadium on March 22, 2017 in Los Angeles, California. (Harry How / Getty Images)
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Estados Unidos mereció ganar el IV Clásico Mundial de Béisbol porque se impuso en el partido decisivo y todo lo que se pueda decir hoy entrará solo en el capítulo de las especulaciones.

Cierto es que Puerto Rico jugó mejor en la etapa clasificatoria, terminó invicto en las dos primeras fases y luego derrotó a Holanda en semifinales, pero desde antes de arrancar la lid se sabía que para ser campeón, era necesario ganar el partido del 22 de marzo en el Dodgers Stadium.

También es verdad que los estadounidenses sumaron una derrota más en el global, o que los lanzadores de Puerto Rico fueron más efectivos durante todo el torneo, y los bateadores boricuas estuvieron mucho mejor madero en mano, incluso mostraron más alegría en el campo, salvo en el partido final.

Sin embargo, siempre habrá que remitirse al juego por el título, y en ese se impusieron los norteños, con mucho más oficio, más clase, incluso con motivaciones colectivas e individuales.

En el equipo dirigido por Jim Leyland alinearon varios jugadores que pudieron formar filas con los puertorriqueños, entre ellos el jonronero Giancarlo Stanton, de los Miami Marlins, y el lanzador Marcus Stroman, de los Toronto Blue Jays.

Contra este último, nacido en Nueva York de madre puertorriqueña, la emprendieron seguidores boricuas en las redes sociales, incluso con ofensas y agresiones verbales, lo cual, al parecer, lo sacó de paso en el primer enfrentamiento, pero terminó por motivarlo para el desafío definitivo.

En su segunda salida, en el Petco Park, Stroman recibió soberano castigo y en el inning inicial le marcaron cuatro carreras, que pudieron ser más sino sorprenden a Yadier Molina en bases, y le pegaron de hit los primeros cinco bateadores.

Stroman aprendió la lección y mientras algunos medios de prensa abogaban porque Leyland le diera la pelota a otro lanzador, el mánager se mantuvo firme y desde antes del choque expresó su plena confianza en él y seguridad de que lo haría muy bien.

Durante seis innings ningún boricua llegó por hit a las bases y ahí se les escapó el título a los caribeños, lo cual no quiere decir que jugaron mal, sino que no supieron, como en la edición anterior, ganar el bueno.

Así es el deporte, un día se pierde y otro se gana, y mucho más en el béisbol, donde aquello de enemigo pequeño no existe, y menos a este nivel.

El sistema de competencias, para quienes alegan que perjudicó a los puertorriqueños, es casi el mismo desde el I Clásico, con la intención de mantener la atención hasta el último out.

Entonces, no hay que darles más vueltas: Estados Unidos ganó, lo mereció, y Puerto Rico tendrá que esperar otros cuatro años para soñar con incluir su nombre entre los conquistadores de una corona.

Eso sí, sobre el césped de cada una de los estadios en los cuales compitieron dejaron la mejor imagen posible, con un juego alegre, rápido, cohesionado, y de dominio total del ABC del béisbol.

Sus seguidores, que entraron al Dodgers Stadium con tambores y gritos, se fueron así mismo, con música y ruido porque disfrutaron cada jugada desde el inicio hasta el final.

Post source : Prensa Latina

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