Header Banner

Un resurgimiento espectacular

Yasiel Puig #66 of the Los Angeles Dodgers runs the bases against the Colorado Rockies at Coors Field. (Doug Pensinger/Getty Images)

El 21 de junio, los Dodgers con balance de 30-42, se encontraban entre las tinieblas, navegando sin rumbo como último lugar en el Oeste de la Liga Nacional, a 10 juegos del líder Arizona. El futuro inmediato de Don Mattingly como manager, se veía tan tenebroso como el de Robespierre yendo hacia la guillotina, y el único pelotero Dodgers entre los mejores, revisando mis notas, era el pitcher zurdo Clayton Kershaw, detrás del Pirata Jeff Locke en efectividad.

Con el impulso del joven artillero cubano de 22 años, Yasiel Puig, llegado el 3 de junio al line-up, los Dodgers se levantaron de la lona y cerraron ese mes con 8 triunfos en 9 juegos, enviando una señal de vida que más adelante se convirtió en seria amenaza. Se lanzaron al asalto de la cima de la montaña, hasta ganar el banderín del Oeste, antes de eliminar en los Play Offs a los Bravos de Atlanta, y esperar por el vencedor de hoy entre Cardenales y Piratas.

El 2 de agosto, los Dodgers con 59-49, ya estaban instalados en el liderato con tres y medio de ventaja sobre Arizona. Todas las piezas del engranaje funcionaban a la perfección, como un reloj suizo, y Mattingly era el genio del tablero. Al cerrar agosto, los Dodgers con 80-55, cabalgaban sobre una diferencia de 11 juegos respecto a los Cascabeles. Con Kershaw, Greinke, Ryu, el recién adquirido Ricky Nolasco, y los remates de Kenley Jensen, los Dodgers continuaron su escape al futuro completando un resurgimiento espectacular.

Después de tomar ventaja 2-1 en la serie pactada a cinco frente a los Bravos, con victorias por 6-1 y 13-6, heridos por una ajustada derrota 4-3 en el segundo duelo, los Dodgers salieron del pozo de las dificultades el lunes en Los Ángeles, volteando en el cierre del octavo episodio, con un jonrón de dos carreras de Juan Uribe, un partido que perdían 3-2. Kenley Jensen entró a ponchar a tres adversarios, y selló el boleto para la próxima parada.

Puig, el volátil cubano, abrió con doble el octavo contra David Carpenter, y buscando como acercar el empate a 90 pies del plato, Mattingly ordenó tocar bola a Uribe, quien falló en dos intentos. Ahora, con la luz verde encendida, fue encima del pitcheo de Carpenter con conteo de 2-2, y se voló la cerca del jardín izquierdo, empujando a los Dodgers a la serie por el campeonato de Liga.

Publicado en El Nuevo Diario por Edgard Tijerino.

Related posts

Deja un comentario