Yonder Alonso y su pasión por la pelota

ESPNDeportesLosAngeles.com llegó hasta el casillero número 23 del clubhouse de los Padres de San Diego, para una charla muy íntima con el primera base cubano Yonder Alonso, quien recordó su infancia en la isla, de su primero y único amor: la pelota y de su llegada a Estados Unidos.

Sin embargo, cuando le mencionamos el incidente en que se vió involucrado el manager de los Marlins de Miami, Ozzie Guillén, simplemente, Alonso la dejó pasar por la zona de strike, sin hacer swing, declarándose ciento por ciento apolítico.

El prefirió hablar de béisbol y de lo bien que se siente en su primera temporada con la novena fronteriza:

“Me siento bien, con buen ánimo. El equipo está fajándose, estamos muy positivos. Los primeros juegos han sido bien difíciles para nosotros, pero creemos que esto va a cambiar. Son muchos juegos, son 162 juegos y creemos que si esto es lo peor que nos pude pasar ahora, es preferible que sea así, porque es mejor que nos suceda ahora y no después en la temporada.”

Además, la pelota es así, pasas por rachas buenas y por malas…

“Eso pasa muchas veces, es parte de lo que vive un equipo en un año y todos los equipos van a pasar por eso. Obviamente quisiéramos haber empezado un poco mejor, pero sabemos que no es lo peor que nos puede suceder y hay que seguir trabajando.”

¿Cómo te ha ayudado la experiencia que tuviste en tu paso por Cincinnati?

“Cincinnati es un equipo ganador. Es un equipo que todos los días va al parque sabiendo que van a ganar el juego y eso es bueno para el jugador. Y aunque aqui en San Diego no se ha ganado algo en muchos años, creo que los nuevos jugadores que están aquí son ganadores, son jugadores que van a ganar, que quieren y que esperan sólamente ganar.”

¿Quien te marcó como pelotero, quien te inspiró para ser lo que eres hoy?

“Bueno, ha habido mucha gente que siempre me ha ayudado. No puedo, definititvamente, hablar de una sola persona. Creo que mi papá y mi mamá fueron quienes siempre estuvieron junto a mí, quienes siempre me ayudaron para seguir en el juego de pelota, con mis estudios. Ha sido un equipo muy grande de personas que me ayudaron para poder lograr lo que estoy haciendo ahora y para estar donde estoy.”

¿Soñabas de niño con ser un pelotero de grandes ligas?

“Sí. Era algo que siempre tenía en mi mente. Fue algo por lo que siempre me sacrifiqué. Porque lo único que quería era jugar pelota y poder llegar a grandes ligas. Y, bueno, ahora aspiro a seguir aquí y permanecer por muchos años.”

¿Hasta dónde consideras que puedes llegar?

“Eso sería algo que no puedo compartir con el público. Es algo bien privado. Pero, obviamente, quisiera poder llegar hasta el cielo, porque sé que puedo hacer mucho más en la pelota. Mi confianza siempre es muy grande, muy alta y estoy seguro que puedo llegar a ser alguien muy especial en este juego. Pero lo mejor de todo, espero estar saludable y poder jugar todos los días.”

Hoy en día hay 19 peloteros cubanos en grandes ligas. ¿Se han abierto un poco más las puertas para los cubanos en la gran carpa?

“Yo creo que sí. Poquito a poquito los jugadores van a poder salir, van a poder llegar a grandes ligas y con tiempo y con, obviamente, un poquitico de suerte, es que se van a poder haber más y más cubanos aquí.”

¿Cómo fue tu llegada a Estados Unidos?

“Fue un proceso bien largo. Fue muy difícil, para mi familia, para mi papá y mi mamá. Ellos tuvieron que dejar todo, sus familias, padres, hermanos, abuelos, para que un día me tuviera que ir. Fue en 1994, 1995, y fue un día bien especial para mí. Yo era un niño, no sabía lo que estaba pasando y hoy que soy un adulto, me doy cuenta de lo duro que ha sido, del sacrificio que ellos hicieron por mí.”

¿Valió la pena?

“Sí. Yo creo que sí. Ha valido la pena, porque todos los días que me despierto aquí, sé del chance que tengo, sé que es la oportunidad que tengo ahora y dónde estoy en este mundo y en este deporte, es algo bien especial.”

¿Cómo era tu vida de niño en Cuba?

“Mi vida era buena. Era como la de un niño normal, con felicidad. Tenía comida en mi casa. Me despertaba todos los días, iba a la escuela, jugaba pelota, iba a la playa. Hacía todas esas cositas que un niño podia hacer en Cuba.”

¿Cómo nace tu amor por la pelota?

“Mi papa fue pelotero. El siempre jugó pelota y es algo que viene en nuestra sangre. Desde niño siempre estuve en un parque de pelota. En estadios, jugando pelota. Fue mi primer deporte, mi único deporte, no jugué más nada, baloncesto, algunas veces, pero más que nada era pelota.”

¿Qué te parece lo que le ha sucedido a Ozzie Guillén?

“No he visto mucho de lo que está pasando con Guillén. Mis planes son ahora mismo San Diego. Es es algo que, de verdad, no me importa mucho. Hay tanta distancia y tantas horas de diferencia entre San Diego y Miami, que eso me ayuda a no saber lo que pasa en Miami. Y la verdad, no me importa mucho lo que está pasando en Miami, porque mis prioridades están en San Diego, en ganar aquí y es lo primero que hay que hacer.”

¿La política no es lo tuyo?

“La poítica para mí es cero, no me importa, no quiero saber nada del tema. Mi política es la pelota y el bate.”


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