Yunel Escobar como es casa con los Rays

El jugador de cuadro Yunel Escobar durante los entrenamientos de primavera de la temporada 2013. TOM O'NEILL.

Por Billy Russo | Especial para ESPNDeportes.com.

PORT CHARLOTTE — Es uno de los tres jugadores que será inamovible de su posición defensiva por parte del manager, Joe Maddon, durante la temporada de 2013. Es uno de los hombres encargados de mover y darle más dinamismo a la ofensiva del equipo. Es uno de los rostros nuevos dentro de los Rays de Tampa Bay.

Es Yunel Escobar.

El cubano está en su primera pasantía con los Rays, que lo adquirieron en un cambio con los Marlins de Miami, que a su vez lo habían obtenido de los Azulejos de Toronto. Todo eso en un movido receso de campaña.

Pese a esa situación, de ser nuevo en la organización, ya Escobar actúa y se desenvuelve como si fuera un veterano, uno más que durante años ha estado en la cueva de Tampa Bay. Su casillero está junto al de Roberto Hernández (Fausto Carmona), cerca de los que pertenecen a Fernando Rodney y Joel Peralta. Ese es el rincón latino dentro del clubhouse del complejo de entrenamientos primaverales de los Rays, en Port Charlotte, Florida.

“Realmente me siento en familia. La adaptación ha sido fácil, porque ya tengo cierto tiempo jugando en las Grandes Ligas y muchos jugadores me conocen y me han ayudado a adaptarme bien aquí”, dice Escobar, mientras se pone el uniforme, para salir a defenderlos en el terreno.

Al campocorto se le nota alegre, suelto, desenvuelto. Quizás eso es por la atmósfera que ha creado Maddon en la novena, una atmósfera, que según contó el estratega, está sustentada en la confianza, en la comunicación directa y franca.

Lo cierto es que el cubano está a gusto, porque “los muchachos son divertidos” y porque se siente parte de “un equipo especial, ya que son muchachos jóvenes, muchachos carismáticos, que realmente respetan el juego y fuera del juego son divertidos”. Además con los Rays asegura que “estoy siendo yo”.

Escobar llegó a Tampa en medio de una revuelta a su alrededor, por su supuesta negativa a jugar con los Marlins y con la imagen de no ser un jugador de equipo, eso debido a algunos inconvenientes por su actitud en el terreno y su lenguaje corporal.

Él, sin embargo, desestima y rechaza todo eso, aunque reconoce saber lo que se ha dicho de él.

“Ha habido mucha polémica, pero realmente vamos a tener la oportunidad que vean a Escobar de cerca, en el sur de la Florida”, expresó el campocorto, quien a partir de esta temporada tendrá la posibilidad de exhibirse ante una de las comunidades cubanas más grandes de Estados Unidos. “Estoy entre cubanos en Tampa y eso va a ser una mayor motivación y un compromiso grande”.

Para responder a esa responsabilidad que siente al tener la oportunidad de jugar ante sus compatriotas y también para corresponder a la confianza de los Rays, el campocorto está haciendo ajustes en su juego en vías de mejorar la producción que tuvo en el 2012.

“El año pasado no agarré las bases por bolas que realmente tenía que agarrar, me iba con pitcheos malos, pero este año estamos trabajando un poco más en la disciplina, en la concentración que debo tener en cada aparición al bate. Creo que voy a tener una temporada buena, ya que todos los peloteros siempre pasan por sus slumps”, dijo.

El cubano, además de paciencia, quiere aprovechar más el terreno de juego, el halar menos la bola y darle más del centro hacia la parte derecha. En el juego del sábado, frente a los Orioles de Baltimore, obtuvo los resultados que espera tener consistentemente durante esta campaña, con ese plan. En su primer turno logró un sencillo al jardín central y en el segundo sacó la bola del parque por la banda de la derecha.

Ajustarse al estilo de juego de los Rays no tendrá por qué ser un problema para Escobar, quien según el plan de Maddon podría ser el segundo bate del equipo, aun cuando en la pretemporada lo están alineando de cuarto.

“Vengo de una organización como la de los Bravos de Atlanta, que tiene la misma mentalidad que esta organización. A Bobby (Cox) le gustaba mucho mover a los corredores, tocar la bola. En Toronto era igual con John Farrell, a quien le gustaba hacer el ‘safety squeeze’. Realmente no hay que ser un bateador de dar muchos jonrones, sino de mover a los corredores, tocar la bola y así tratar de anotar unas carreras. Yo estoy haciendo mi papel de segundo bate”, aseguró.


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